Ideas erróneas frenan la vacunación

La enfermera inocula la vacuna antigripal en el centro de salud de Laviada. / CITOULA
La enfermera inocula la vacuna antigripal en el centro de salud de Laviada. / CITOULA

Los pacientes se resisten por el temor a contraer la gripe y los efectos secundarios | «Es una vacuna de virus muertos y no tiene por qué dar problemas más allá de la molestia del pinchazo», recuerdan los profesionales sanitarios

GLORIA POMARADA GIJÓN.

La campaña de vacunación antigripal avanza a cuentagotas. A pesar de que la vacuna es la única medida para prevenir esta infección respiratoria, los profesionales sanitarios se encuentran con un muro a la hora de inocular a los pacientes. Falsos mitos, como la posibilidad infundada de contraer la gripe a causa de la vacuna, o el manido lema de «para qué me voy a vacunar si no la he pillado nunca» están detrás del lento progreso que este año registra la campaña en centros de salud como el de Laviada. «Tenemos que captar a la gente», cuenta la coordinadora Cristina García. «En una mañana me encontré con cuatro negativas, una de ellas de un paciente con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)», lamenta.

El objetivo de la Consejería de Sanidad pasa esta temporada por alcanzar una cobertura del 65% entre los mayores de 65 años, un nivel similar a los registrados con anterioridad a la pandemia de gripe A de 2010. Precisamente, en esa fecha señalan los profesionales de Laviada el inicio en el descenso de las vacunaciones.

En el área sanitaria de Gijón se han dispensado 53.000 dosis para la temporada, «algo más que el año pasado», explica Federico Fernández Noval, técnico de salud pública. No obstante, recuerda, «el año pasado sobraron vacunas». Como novedad, en la actual campaña la vacuna contra el neumococo se amplía al conjunto de enfermos crónicos.

Este colectivo y las personas mayores de 65 son los grupos a los que se recomienda específicamente la vacunación y, también, los más reticentes. En Laviada, los sanitarios aprovechan las visitas de rigor para convencer a los pacientes. «Si no quieren dejamos constancia en la historia clínica», indica. En estas tres primeras semanas de campaña, el personal sanitario estima un arranque inferior al inicio de temporada del pasado año. Entre las causas, García apunta al buen tiempo. Otra de las trabas a las que se enfrentan son los propios profesionales. «A veces no creemos en lo que decimos», lamenta Belén Cuesta, doctora de atención primaria. En este sentido, la consejería anunciaba la pasada semana que la campaña se extendería a distintos centros de trabajo de organismos públicos, entidades y empresas del área sanitaria V con el objetivo de ampliar la cobertura y sensibilizar a los profesionales sanitarios.

Desmontando mitos

El primer cometido del personal médico es el de desmontar creencias erróneas. «Es una vacuna de virus muertos, no tiene por qué dar problemas más allá de la molestia por el pinchazo y solo está contraindicada para los afectados por alergia al huevo», explica Cuesta. Es, además, «la única forma de enfrentarse a la gripe», una enfermedad que «puede ser grave».

Las cifras de 2016 respaldan la apreciación de la doctora. El pasado invierno, la epidemia provocó 18 muertes en Asturias y fueron más de un centenar los casos graves registrados. Detrás de la virulencia de la infección respiratoria estuvo la cepa H3N2, incluida este año en la vacuna. La eficacia, no obstante, depende de que la cepa del año en curso se ajuste a los componentes de la vacuna. «No podemos saber lo que va a circular», recuerda Fernández Noval.

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