Santa Olaya prepara con entusiasmo su nueva casa

Los fieles de la parroquia escuchan la explicación del arquitecto sobre el nuevo templo. / Aurelio Flórez

Párroco y fieles confían en organizar bodas, comuniones y funerales en un nuevo templo «sostenible»

E. C. GIJÓN.

«Nueve meses, como un embarazo», dijo ayer el párroco de Santa Olaya, Fernando Díaz, a la pregunta de sus fieles sobre el plazo de construcción del nuevo templo. Ayer fue la presentación pública de la obra, en las instalaciones del Club Natación Santa Olaya, y el arzobispo, Jesús Sanz Montes, bendecirá hoy la primera piedra, a pie de obra.

La mudanza ilusiona, tras 23 años de alquiler en un bajo comercial poco adecuado para las ceremonias religiosas, que obligaba a los parroquianos a buscar alternativa en otros templos a la hora de organizar bodas, primeras comuniones o funerales. Otras iniciativas para un público extraordinariamente amplio, como la bendición de ramos, contaban con el apoyo del Colegio Lloreu.

Ahora la comunidad parroquial de Santa Olaya va a pasar página y ayer quedó demostrado que lo hace con entusiasmo no exento de inquietud, similar al de la pareja que acaba de firmar la hipoteca de su nuevo piso. También ese símil fue sugerido por Fernando Díaz al informar de que el Episcopado, como es natural en estos casos, asume la inversión, «pero tendremos que colaborar». Todas las parroquias asturianas aportan el 20% de sus ingresos a un fondo común que permite afrontar conjuntamente proyectos que de otra forma serían inviables. El templo del Buen Pastor, en la confluencia de la avenida de los Hermanos Felgueroso con la calle del Periodista Francisco Carantoña Dubert, fue el último caso de nueva construcción en Gijón.

El arzobispo, Jesús Sanz, bendecirá a las 13 horas de hoy la primera piedra a pie de obra

Javier Rodríguez, seglar que ayuda desde hace muchos años con la contabilidad parroquial, añadió que la obra comprometida por la Iglesia asturiana se refiere a lo que es la construcción del nuevo templo, «pero hay que comprar bancos; sillas y mesas para los despachos y una imagen de Santa Olaya».

En cuanto al mantenimiento, eso sí, los fieles de Santa Olaya fueron bastante tranquilizados por el arquitecto José María Cabezudo, cuyo homónimo padre, ya fallecido, inició el proyecto que ahora encabeza él.

La «sostenibilidad» fue uno de sus principales objetivos y, en ese sentido, indicó que el nuevo complejo parroquial incluye una capilla de diario, para ahorrar en calefacción; que la iglesia será caldeada mediante aire caliente, que es más eficaz para momentos concretos, y que la luz fue una especie de asignatura pendiente que había que aprobar tras muchos años en un umbrío bajo comercial.

Muchas expectativas y deseos con un recuerdo especial a los párrocos que lo gestaron todo: Santiago Lafuente, Antonio Nistal y Pedro Jiménez, además, obviamente, de Fernando Díaz.

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