Ilusión a raudales por los Magos de Oriente

El rey Gaspar saluda a los cientos de gijoneses que se agolparon en las calles para disfrutar de la cabalgata. / DAMIÁN ARIENZA
El rey Gaspar saluda a los cientos de gijoneses que se agolparon en las calles para disfrutar de la cabalgata. / DAMIÁN ARIENZA

Melchor Miles de gijoneses desbordan las calles para ver a Sus Majestades, que visitaron por primera vez Moreda | «No recibimos más que muestras de cariño y afecto, por lo que estamos muy contentos y satisfechos», destacó el rey

ÓSCAR PANDIELLO | LAURA CASTRO GIJÓN.

Había ganas de magia, de música, de un multitudinario desfile y, sobre todo, había ganas de ver a Sus Majestades. A los Reyes Magos de Oriente. Pocas dudas quedaron al respecto al contemplar las calles de Gijón poco después de que se ocultase el sol, momento en el que cientos familias y grupos de amigos comenzaron a poblar las aceras a la espera de la comitiva real. «Todo esto es muy especial. Y más aún sabiendo que van a pasar a unos metros de casa. Todos los años bajábamos al centro pero éste son ellos los que nos visitan a nosotros», explicó exultante Sonia Fernández, quien acudió junto a su hija Laura a disfrutar de la cabalgata en la avenida Juan Carlos I. Por primera vez, tal y como explicó Fernández, los Reyes Magos visitaron las calles de Moreda. Un estreno que fue correspondido con gritos, confeti e ilusión por los vecinos del barrio.

Pasadas las 18.30 horas, todo estaba ya preparado para el comienzo del recorrido. Este año fue desde el pabellón de deportes de Mata Jove, lugar en el que los más de 1.500 participantes se prepararon para la fiesta. Desde allí, pastores, romanos, árabes y orquestas de todo tipo comenzaron a discurrir por las calles de La Calzada, otro de los barrios que tenía hambre de cabalgata. «Como muchos años nos quedábamos sin ella, organizábamos una por nuestra cuenta. El año pasado no pudo ser por la falta de apoyos y el barrio quedó muy triste sin la fiesta. Esto es un lujo y esperamos que se repita muchos años más», celebra Manuel Ramos, uno de los vecinos de La Calzada.

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Esta 'deslocalización' anual del recorrido fue aplaudida por los vecinos de toda la ciudad, que asumen que la magia de la víspera de Reyes debe llegar a todos los lugares siempre que sea posible. «Siempre estaban marginados y es importante que cada año intenten incluir a los barrios más olvidados», comentó María Gancedo, quien reside junto a su marido Juan José González y sus dos hijas Claudia y Lucía en la zona de El Bibio. Cristina Nantes y Juan Luis Alonso, vecinos del Natahoyo, también la vivieron cerca en este año. «Siempre nos pillaba lejos. Estamos muy agradecidos de poder ver a Sus Majestades más cerquita de casa. Es importante que cada año el recorrido varíe, especialmente por los niños. La cabalgata de Gijón es para ellos y todos tienen derecho a verla sin tener que hacer una maratón», comentaron.

A lo largo del recorrido, los aplausos y los vítores hacia los tres monarcas de Oriente inundaron las calles. Ya fueran padres o hijos, todos mostraban sus preferencias hacia uno u otro rey al paso de las carrozas. «¡Melchor! ¡Melchor», aclamaron cientos de personas ante el paso del primero de los reyes. Al paso de Gaspar, por otra parte, un padre con el hijo al hombros aprovechó para adelantar el contenido de su carta: «¡A ver si nos traes un coche nuevo, que este año fuimos buenos!», exclamó.

Noche fría, pero sin lluvia

Pese a las previsiones de los últimos días, las nubes respetaron el paso de Sus Majestades y ninguna gota de lluvia empañó una de las noches más mágicas del año. El frío, sin embargo, no perdonó.Así, la ropa de abrigo se convirtió, junto al confeti y las serpentinas, en el principal complemento para ver el multitudinario desfile. «Tenemos que dar gracias porque no haya llovido. Guantes, bufanda, gorro y dobles calcetines y ya estamos todos listos para cantar villancicos con las charangas», señaló María José Alonso, quien acudió a la cita navideña acompañada de sus dos hijas Rocío y Manuela.

Pocos minutos después de la hora prevista, en torno a las 21.10 horas, la comitiva fue llegando a los Jardines de la Reina tras un intenso recorrido de más de cinco kilómetros. Allí, Sus Majestades se subieron a sus coches para trasladarse hacia el Ayuntamiento, donde se dirigirían a los gijoneses como preludio a una larga noche de espera. «Desde esta mañana no recibimos más que nuestras de cariño y de afecto, por lo que estamos muy contentos y satisfechos. Muchas gracias a todos», agradeció Melchor en nombre de los tres reyes.

El rey de la barba blanca, que durante buena parte del recorrido lució una bufanda del Sporting, también hizo alusión a los esperados regalos. «Este año hemos tenido que superar grandes dificultades para acudir fieles a esta cita con todos vosotros, incluso fuertes tempestades. Pero de una cosa no nos hemos olvidado. De los regalos», anunció ante el júbilo de todos.

Gaspar, por su parte, pidió un detalle a los gijoneses: «Dejadnos a mano una botella de sidra para poder tomar un culín. Si no la tenéis, no os preocupar y dejadnos agua», pidió entre risas. También tuvo un guiño al Sporting, a cuyos jugadores trajo «unos polvos mágicos para que a partir de ahora jueguen muy bien y marquen muchos goles».

Baltasar, el último en intervenir, preguntó a los niños congregados en la plaza Mayor sobre su comportamiento a lo largo del año. «¿Habéis sido buenos?», cuestionó ante la afirmativa de los jóvenes. Éste, por tanto, fue el cierre de una noche mágica que más de uno iba a pasar en vela.

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