Inauguración de un hito

Sin ánimo de quitar importancia al acto presidido en Gijón por el ministro de Fomento anteayer, no sobra contemplar desde la perspectiva más amplia posible el contexto en que tiene lugar el comienzo simbólico de los nuevos accesos por carretera a El Musel. Serán tres kilómetros y medio de autovía, entre Lloreda y Veriña, una inversión de 43,7 millones de euros en una obra que significa poco más de la mitad de una de las tres previstas en el protocolo que en diciembre de 2005, ya llovió, suscribieron el Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento gijonés, el Gobierno asturiano y la Autoridad Portuaria de Gijón.

De otra de esas tres obras, el vial por Jove hasta el puerto desde el enlace con la anterior en Veriña, acaba de ser publicada la declaración de impacto ambiental, y en fase de tramitación más retrasada está la prolongación, en poco más de dos kilómetros, de los trabajos que ahora comienzan desde Veriña hasta El Empalme, donde debe, a su vez, empezar el otro de los nuevos accesos por carretera a El Musel, por Aboño, obras que iba a hacer y no hará la Autoridad Portuaria, de modo que no se sabe qué pasará con ellas, aunque en el Plan Director de Infraestructuras para la Movilidad de Asturias 2015-2030 (PIMA), financiado por el Ejecutivo autónomo, parecen darlas por hechas cuando afirman que «el vial de penetración por el valle de Aboño desde el enlace de El Empalme hasta el puerto de El Musel se encuentra ya ejecutado». En este aspecto, la literatura del PIMA puede dar la impresión de estar inspirada por una amalgama de realidad e imaginación creativa con propiedades taumatúrgicas, porque también se refiere al actual acceso oeste a El Musel por la carretera AS-19 desde Tabaza «hasta la incorporación al nuevo acceso al puerto por Aboño», del que en otro lugar afirma que «Este vial se define sobre el corredor del actual acceso a Aboño, discurriendo paralelo a la carretera GI-1. Partiendo del enlace de El Empalme se desarrolla en recta a lo largo de aproximadamente 2.500 metros».

Habrá que confiar en que un día no lejano ese nuevo enlace con El Musel por el valle aboñense descienda del limbo administrativo al Boletín Oficial del Estado. Mientras, hay que celebrar que las obras que ahora se ponen en marcha también permitan la incorporación a la autovía del Cantábrico en Lloreda, y seguir hacia el este, a los vehículos que salgan de Gijón, avenida de Portugal adelante, maniobra ahora imposible sin llegar a la glorieta más próxima al Centro de Transportes, unos tres kilómetros entre ida y vuelta que se ahorrarán cuando concluyan los trabajos.

Tampoco está de más recordar, a propósito del acto presidido hace dos días por el ministro Ignacio de la Serna, que el PP lleva más de cinco años y medio en el Gobierno de la nación, plazo suficiente para que se haya construido una autovía de acceso al puerto exterior de A Coruña. Inaugurada hace un año, tiene 5,1 kilómetros de longitud y la inversión fue de 83,6 millones de euros. Aquí han necesitado todo ese tiempo para llevar a cabo la inauguración del primer hito de 3,1 kilómetros de autovía (y también para fijar como objetivo más inmediato, según la presidenta de Foro, «la puesta en servicio del metrotrén hasta Viesques», evidente demostración de su desorientación geográfica, porque el final del túnel ferroviario ya construido no está ni estuvo jamás en Viesques, sino en medio de la nada, en terrenos de la parroquia de Bernueces).

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