Infinitas noches de intenso estudio

Decenas de jóvenes encaran la recta final de los exámenes en el centro municipal de El Llano. / FOTOS: AURELIO FLÓREZ
Decenas de jóvenes encaran la recta final de los exámenes en el centro municipal de El Llano. / FOTOS: AURELIO FLÓREZ

Los centros municipales se llenan de jóvenes que se preparan para los exámenes | «En otras ciudades es la Universidad la que ofrece estos servicios, pero aquí, aunque abra, no podemos ir porque está lejos y no hay buses para volver»

ANA SOLÍS GIJÓN.

«A mí me han dado la vida». Así de claro era Francisco Guerra cuando daba su opinión sobre la apertura extraordinaria de las salas de estudio de los centros municipales. «Normalmente, yo estudio por las noches y es difícil aguantar despierto cuando tienes la cama al lado», explicaba entre risas. Él es estudiante de Ingeniería Eléctrica y uno de los muchos que acuden a El Coto para preparar sus exámenes. «Vengo aquí por costumbre. Me pilla un poco lejos, pero antes era el único que abría toda la noche, ahora parece que eso ya está resuelto», indicó. Y no le falta razón. Los centros de El Llano, La Arena, Gijón-Sur y el Ateneo de La Calzada ampliaron su horario. Hasta el próximo 21 de enero, de lunes a jueves abren sus puertas desde las 8 hasta las 21.45 horas. Los fines de semana, incluido el viernes, abren 24 horas en continuidad (desde el viernes a las 8 hasta el domingo a las 21.45 horas). Aún así, El Coto sigue siendo el que más tiempo abre: todos los días, las 24 horas.

Paula Molina prefiere ir a El Llano. Cursa el último año de Enfermería y desde que empezó sus estudios, en época de exámenes, siempre acude a esta sala. «Está muy bien que amplíen el horario porque en otras ciudades es la propia Universidad la que ofrece estos servicios y abre la biblioteca por la noche. Aquí, aunque sí que abren, la mayoría de los estudiantes no podemos ir porque está muy alejada y, si no tienes coche, no hay buses para volver», planteó. «En este centro se estudia muy bien. Se preocupan mucho por mantener la comodidad de los que venimos procurando que nadie exceda la voz ni moleste a los de al lado», agregó.

Los estudiantes de Erasmus también saben sacar el mejor provecho a estos servicios. Es el caso de Ignazio Ventimiglia. De Sicilia, llegó a Gijón en septiembre para continuar sus estudios de Ingeniería Industrial. Asegura que «en mi piso, con los compañeros, es imposible estudiar». Por eso, equipado con su ordenador portátil, encuentra todo lo que necesita en La Arena. «Te lo ponen muy fácil. Vienes con tu tarjeta ciudadana y sencillamente te conectas a internet», afirma. «En Italia todo más complicado», detalló Ventimiglia. En este mismo espacio ha encontrado su «lugar idóneo» Daniel García, quien oposita para formar parte del Servicio de Vigilancia Aduanera y asevera que ahí disponen de todo el material: «Hay una sección especialmente dedicada a los opositores, con volúmenes y test para las distintas ramas». Aunque siempre se puede mejorar. «Sí que hay veces que se oye mucho ruido, igual podrían insonorizarla un poco mejor», apostilló.

Ninguna madrugada a solas

El horario nocturno es aprovechado por muchos, pero la mayoría sigue prefiriendo hincar los codos durante el día. «A diario venimos temprano y estamos hasta la hora de comer. Después regresamos hasta la hora de cierre», detalló Ana Nicolás, estudiante de Educación Infantil en Oviedo. Junto a sus amigas, frecuenta la sala de El Llano. «Sin duda, la ampliación del horario ayuda a que nuestro rendimiento sea más favorable. Aquí ves que todo el mundo está concentrado y no te levantas tantas veces para ir al baño o a la cocina como haces en casa», resaltó. Además destacó el buen ambiente que se genera en estas salas.

«Al final viene mucha gente conocida, del barrio, de la universidad... y cuando sales a despejarte, aunque sea solo cinco minutos, siempre acabas hablando con unos y otros y así se conoce a mucha gente interesante», señaló.

En otros casos, es por la noche cuando la musa de la concentración hace su aparición estelar. De ahí el éxito de estos espacios, conocidos entre los estudiantes como 'salas búho'. Marta Oliva, estudiante de marketing, prefiere dedicarse a repasar sus apuntes al final del día. Ella acude a El Coto.

«Soy de Zamora y vine a estudiar a Gijón hace poco. Vivo por la zona y suelo irme a casa hacia la una o las dos de la madrugada porque prefiero estar menos horas, pero aprovecharlas bien. Y a esas horas, poca gente se queda», afirmó. «Cuando estás fuera de casa, ni el salón ni tu habitación son lugar confortable para dedicar tantas horas», apostilló.

Entre los gustos de unos y otros, el resultado es que las salas de estudio prácticamente nunca están vacías. Así lo ratifican los responsables de El Coto, que explican que aunque el número de estudiantes se reduce bastante cuando ya va a salir el sol, en las salas «no se pasa una madrugada a solas».

«Los días de vacaciones se han mantenido totalmente llenas. Según van pasando las horas, la gente se va yendo, pero siempre hay por lo menos uno o dos que permanece. Hacia las nueve empieza a venir la gente y ya a las doce muchos se tienen que volver porque no caben», detallaron.

La época de exámenes puede llegar a ser muy larga, más con Navidades de por medio, pero siempre hay alguien que se atreve a combatirla con apuntes, un libro de texto y subrayadores, bien sea por la mañana o haciendo guardia en las salas de estudio de los distintos CMI, que seguirán manteniendo el horario extraordinario hasta el próximo 21 de enero.

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