Un inmueble del Ejército de 1952 que acabó albergando a okupas

José Fresno vio frustrada su operación en el solar por la crisis y la oposición de un vecino. En 2015 salió a subasta por diez millones y no ofrecieron ni cinco

M. MORO GIJÓN.

El edificio del número 73 de la calle Ezcurdia que está a punto de adquirir Los Campos tiene historia detrás y en los últimos años su existencia, por uno u otro motivo, ha estado muy presente en la ciudad. Construido por el Ministerio de Defensa en 1952, es uno de los más antiguos del barrio de La Arena. Sus 28 pisos de más de 100 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas y bajos, en torno a un enorme patio interior, pertenecieron durante décadas al Ejército, que alojó allí a sus oficiales y suboficiales. Llegado el momento, el ministerio decidió venderlos a los inquilinos.

Con el paso de los años, los propietarios entablaron negociaciones con el desaparecido promotor José Fresno, que se quedó a las puertas de desarrollar allí una operación similar a la que se plantea ahora por la confluencia de dos factores adversos. Por un lado, la crisis del sector inmobiliario, que acabaría llevándose por delante su empresa tras su muerte, y por otro la oposición del dueño de uno de los 28 antiguos pisos militares con el que no pudo llegar a un acuerdo de compraventa. Después de seis años de negociaciones para hacerse con todo el inmueble y con los bancos al acecho, la resistencia de este vecino a vender al final fue clave para que el proyecto de José Fresno nunca se desarrollase más allá de lo puramente administrativo. El empresario llegó a tener aprobado por el Ayuntamiento un estudio de detalle.

Tras la liquidación de la promotora de José Fresno, el inmueble de Ezcurdia pasó a ser propiedad de Caixabank con gestión directa por parte de Servihabitat. Todo, menos el piso de ese particular que pedía más de un millón de euros por vender su parte. El hecho de que esas viviendas llevasen tiempo cerradas y sin habitar hizo aún más evidente el deterioro de un inmueble que a partir de ese momento se convirtió en foco de conflicto al servir de refugio a decenas de okupas y personas sin hogar. El problema alcanzó tal cariz que en el verano de 2013 un dispositivo especial de la Policía desalojó el edificio, Emulsa entró a limpiar y desinfectar y se consiguió el permiso judicial para tapiar los accesos al bloque.

En 2015 salió a subasta en el Juzgado de lo Mercantil número 3 por un precio de salida de diez millones de euros y la única oferta que se presentó no llegó ni a la mitad.

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