El innovador empresario fotográfico

Octavio Vinck, con tres fotografías. La de su bisabuelo, Luis Vinck Huart (izquierda); su abuelo, Laureano Vinck Carrió (derecha) y la de su padre, Gonzalo Vinck Álvarez (centro). / NEWSPHOTOPRESS

Hijo y nieto de fótografos, creó una cadena de tiendas especializadas con 120 empleados. Prepara una exposición con los fondos familiares

POR ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Hasta Navia en bicicleta. Daba igual la distancia, que Gonzalo cogía el biciclo y se trasladaba allí donde hubiera una romería para retratarla. Llegaba a casa en el día y después su mujer, Victorina, revelaba las fotografías por la noche para repartirlas al día siguiente. Así era el trabajo de sus padres cuando Octavio Vinck (Gijón, 1943) llegó al mundo. Criado entre la casa que lo vio nacer, la de su abuela, en Ceán Bermúdez, y aquel laboratorio, situado en un sótano de Marqués de Casa Valdés, afirma con humor que, quizá, por eso el olor del revelado se le haya quedado grabado de por vida.

Hijo y nieto de fotógrafos (Laureano Carrió y Aurora Alvárez), Octavio parecía predestinado a seguir con la vocación familiar. Y lo hizo, pero de otra manera. Formado como perito mercantil en la Escuela de Comercio, donde también cursó Profesorado Mercantil, su memoria de fin de carrera ya adelantaba lo que iba a ser su profesión futura: la creación de una empresa mayorista de material fotográfico y una cadena de tiendas especializadas en el sector, con revelado rápido.

Nada más acabar, se incorporó al negocio familiar, que, un año después de su nacimiento, ya se había trasladado a un primer piso del número 55 de Corrida y se llamaba Vinalva (unión de los dos apellidos de su padre). Allí comenzó a aplicar sus conocimientos mercantiles, introduciendo nuevas presentaciones y líneas de productos en un establecimiento que, de por sí, era singular en España. Era la única empresa de material fotográfico que vendía por correspondencia. A toda la península, Canarias, Sidi Ifni, Marruecos, el Sáhara español...

Magnetófonos y prismáticos

Contaba con 16.500 clientes fijos y empleaba a quince personas. «Trabajábamos mucho», recuerda Octavio, quien a aquella trayectoria aportó una idea que resultó de lo más novedosa: incorporó magnetófonos, microscopios, prismáticos, telescopios y relojes. Pero, transcurridos diez años, consideró que había llegado la hora de independizarse: «Quería abrir más tiendas, no limitarme a estar detrás de un mostrador». Y así fue como dio el primer paso: abrió su propia tienda, Vinck, en el número 19 de la calle Donato Argüelles. Y a ella le siguió, en 1976, otra en Oviedo; una tercera en Avilés (1977), una cuarta en Valladolid (1981) y una quinta en León (1983).

No parece que aquellos inicios en solitario le asustaran. «Es más fácil. Cuando creces y te haces grande, mejor compras, mejor trato recibes de los proveedores, mejor organizas todo». A raíz de aquella expansión, comenzó a viajar más, invitado por Kodak, Agfa, Fuji, Polaroid..., para conocer sus sedes. Y de aquellos viajes surgieron cientos y cientos de fotografías, cuyas copias regalaba, como agradecimiento, para hacer pósteres, algo inédito entonces.

En su trayectoria profesional hay varios hitos más. En 1986, creó, también desde Gijón, Image Center, la primera cadena de fotografía en España, que llegó a tener 160 establecimientos en nuestro país y 80 en Portugal. «Teníamos el volumen de compras suficiente como para poder fabricar productos propios en China, Hong Kong, Malasia..., importarlos y distribuirlos con marca propia». Gracias a un convenio europeo con Euro Activ en 1989, Image Center llegó a pertenecer a la mayor cadena europea de este sector, con 4.000 establecimientos en quince países, de la que Octavio Vinck llegó a ser consejero de la junta de accionistas.

Once años después, en 2002, Image Center se convertía en la tercera empresa comercial de Asturias con mayor volumen de facturación: 6.500 millones de pesetas. Previamente, en 1996, Octavio había adquirido Establecimientos Aquí, con veinte empresas y 80 empleados en Madrid. Entre las tiendas Vinck, Aquí y Vinck S. A., dedicada al comercio exterior, dio trabajo a 120 personas.

Pero, aquella etapa, que recuerda «muy divertida» por lo que viajó, empezó a llegar a su fin con el nuevo milenio. Tras una inspección, Hacienda puso a Imagen Center una multa millonaria. «Sostenía que el reparto de beneficios a los socios, que habíamos declarado al 100%, era un reparto de dividendos encubierto». Se les propuso llegar a un acuerdo, «pero nos negamos; lo habíamos declarado todo». Aquello coincidió con la crisis que supuso la llegada del formato digital y, en consecuencia, empezaron a cerrar ordenadamente las tiendas hasta cesar. Al mes, se jubiló a los 65.

«Va a ser un éxito»

Retirado, su mujer, Alicia, que trabaja en el Ministerio de Defensa, le dio «una idea muy buena»: incorporarse a la sociedad sin ánimo de lucro Secot, cuyos miembros son directivos senior de grandes empresas que prestan su apoyo y orientan a emprendedores y firmas en dificultades. Tras ocho años, de momento, ha dejado las asesorías en 'stand by', por un proceso oncológico del que se recupera.

Ahora, una de sus principales ilusiones es la exposición que prepara con vistas al próximo verano. Será en el Antiguo Instituto, en una sala de 400 metros cuadrados. Albergará una parte de los fondos familiares que la familia Vinck ha prestado al Museo Pueblo de Asturias bajo la fórmula de depósito-comodato. Contiene más de 5.000 fotografías de las tres generaciones que representan el trabajo familiar desde 1905 hasta 2007. Realiza la selección con sumo mimo. «Es el trabajo de mi vida; lleva el alma de toda la familia». Habrá fotografías (también familiares), 200 cámaras, proyectores de cine, placas estereoscópicas y piezas de vidrio, pues su bisabuelo y tatarabuelo trabajaron en la fábrica de vidrio, entre otros muchos objetos. «Es nuestro bien más preciado y si la publicación que se prepara y la muestra se cuidan bien, será un éxito. Seguro que la reclaman de más lugares. Nuestra intención es que pueda ser itinerante y vuelva a Gijón. Hemos hecho un depósito sin límite de fecha. Todo depende de cómo se hagan las cosas. La intención de la familia es que el Fondo Vinck se quede en Gijón definitivamente».

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