El inspector gijonés sufrió «coacciones» para no investigar a Villarejo y su trama

A la izquierda, el comisario Eugenio del Pino y a la derecha, el inspector gijonés.
A la izquierda, el comisario Eugenio del Pino y a la derecha, el inspector gijonés. / EFE

Su superior Eugenio Pino le recriminó en varias reuniones sus avances y le amenazó con sanciones. Luego le denunció ante el juzgado

RAMÓN MUÑIZ / OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

La guerra desatada en el Ministerio del Interior entre comisarios que llevaron los casos más sonados del país en las últimas décadas tiene a un asturiano en su epicentro. Se trata del inspector gijonés Rubén Eladio López, de 42 años y quien protagonizaba una fulgurante carrera en el Cuerpo Nacional de Policía hasta que sus pesquisas le llevaron a pisar un callo de alto riesgo que propició su caída en desgracia. Ahora se defiende en vía judicial, para lo que ha contratado los servicios de Javier Díaz Dapena, del despacho Grupo VD, conocidos por actuar en el 'caso Renedo', 'caso Musel', y 'caso Hulla', entre otros.

Como jefe del Grupo IX de Asuntos Internos, a Rubén Eladio López se le confió la investigación de Francisco Nicolás Gómez (el 'pequeño Nicolás'). Es un trabajo en el que descubrió que el farsante mantenía una intensa relación con el influyente comisario José Manuel Villarejo.

El oficial cordobés ha estado detrás de operaciones antiterroristas, los movimientos que hicieron aflorar el patrimonio de los Pujol, además de estar vinculado a altos empresarios, juristas o la propia princesa Corinna Zy Sayn Wittgenstein. Tiene una constante en su currículum. «Cada policía que lo tuvo que investigar ha sido suspendido o castigado. Es un auténtico mafioso», según aseguró el también comisario Jaime Barrado en el documental 'Las cloacas de Interior'.

Como miembro de Asuntos Internos, el asturiano conocía sus riesgos y obligaciones. Tras analizar la situación con su superior inmediato, el comisario Marcelino Martín-Blas, optaron por tirar del hilo y reflejar en los informes que mandaban al juzgado los indicios que vinculaban al 'pequeño Nicolás' con Villarejo.

El atrevimiento elevó el enfrentamiento en la alta jerarquía policial. Sabiéndose señalado, Villarejo comenzó a tirar de contactos para desbaratar el trabajo de los investigadores. En parte de esos movimientos contó con el apoyo directo de Eugenio Pino, en aquel momento director adjunto operativo del Cuerpo Nacional de Policía, es decir, la máxima autoridad policial operativa dentro de la institución. También de quien entonces ejercía las funciones de su jefe de gabinete, José Ángel Fuentes Gago.

Las maniobras para torpedear la investigación obligaron al inspector asturiano a ponerlas en comunicación del magistrado que instruía el denominado 'caso Nicolay', asegurando que estaba siendo víctima de «coacciones», denuncias falsas y, en síntesis, «obstrucción a la justicia».

Diferentes escenas

La primera escena ocurrió el 17 de diciembre de 2014. Ese día Pino reclama la presencia del inspector gijonés. Según la versión de éste, el objetivo era recriminarle que hubiera implicado a Villarejo en el caso del 'pequeño Nicolás'. El proceso estaba bajo secreto de sumario pero el superior ordena a Rubén Eladio López que dé cuenta del estado de la investigación y los siguientes pasos. De no hacerlo se expondría a medidas disciplinarias. Pino, según los informes remitidos al juzgado, ordenó además que de lo hablado en esa cita no contara nada al mando intermedio, el jefe de Asuntos Internos Marcelino Martín-Blas.

Hay otro momento en el que el director adjunto se entera de que la periodista Patricia López, del diario 'Público', tiene información de las sociedades de las que es dueño Villarejo. Pino llama al asturiano y le encomienda que impida la publicación. El gijonés se excusa asegurando que solo vio una vez a la periodista y que semejante gestión podría interpretarse como una coacción por su parte.

El 9 de febrero de 2015, Rubén Eladio López es llamado de nuevo al despacho, otra vez bajo apercibimiento de que no cuente nada de la cita a Martín-Blas. En la cita se le recrimina que haya vuelto a salpicar a Villarejo en el 'caso Nicolay'. Días antes, los investigadores remitieron al juzgado unas imágenes de una reunión que tuvo el 'pequeño Nicolás' en un parque, planteando que una de las personas que estaban en el lugar pudiera ser el comisario Villarejo, pero lo esbozan como una posibilidad que no pueden dar por segura. Efectivamente, la persona indicada resultó ser un vecino del lugar. Eugenio Pino anticipará al asturiano que por su atrevimiento va a ser denunciado y que no contaría con apoyo alguno ni de los oficiales ni de los sindicatos.

Pino llegará a cesar a Martín-Blas como jefe de Asuntos Internos, paso previo a apartarle del caso. Al gijonés le llegan a informar de que se le incoará un expediente disciplinario muy grave por consultar bases de datos policiales. En un momento dado, el propio Pino denunciará a los dos investigadores asegurando que sin permiso habían compartido datos del caso con el CNI, algo que será archivado por los magistrados.

La primavera pasada el 'caso Nicolay' cambió de juez. La nueva instructora optó por desentenderse de estas denuncias al considerar que no estaban vinculadas al proceso y puso fin a la comisión judicial que lideraba Rubén Eladio López. Sus jefes aprovecharon para reubicarlo en un puesto de inferior categoría.

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