Interminables colas en Metrópoli

Puestos dentro del pabellón del mercado, abarrotado.
Puestos dentro del pabellón del mercado, abarrotado. / D. ARIENZA

El primer día de la ComicCon reúne en el recinto ferial a una multitud de fanáticos

LAURA SAIZGijón.

Se avecinaba una tarde especial en Metrópoli, la Comic Con se inauguró oficialmente la pasada tarde y lo hizo ante una marabunta de gente. Colas interminables a la entrada y filas aún más grandes para acceder a las exposiciones. La sala de Harry Potter se llevaba la palma.

El mercado estaba a rebosar de productos especializados –camisetas, tazas, muñecos de colección, cómics, música y hasta comida–, pero también de personas. Algunos atrevidos decidieron disfrazarse de sus personajes favoritos, en cada recinto y esquina se encontraban cosplays para todos los gustos, desde personajes anime y superhéroes de Marvel hasta vikingos con las características trenzas y hachas. También se dejaron ver señores de las casas de Juego de Tronos o estudiantes de Hogwarts.

El pabellón más grande del recinto ferial era el foco de atención para los fans de Spiderman. Una infinita sucesión de personas cruzaban el emplazamiento de punta a punta, todos a la espera para comprar los exclusivos cómics del hombre araña, pocos metros más alante, los ilustradores firmaban los ejemplares. Y, pese a que las carpas estaban dispuestas y esperando para recibir a la multitud, pocos eran los que se paraban. Los food-trucks funcionaron a otro ritmo, algo rápido para comer y a seguir explorando el recinto. Remataron la tarde la batalla de gallos de Red Bull, la actuación de Freenetikcs y el concierto de M Clan.

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