«La intermitencia resulta fatal para las líneas marítimas»

Pérez Arias, antes de la conferencia, entre ateneístas. / JORGE PETEIRO
Pérez Arias, antes de la conferencia, entre ateneístas. / JORGE PETEIRO

José María Pérez Arias habló en el Ateneo Jovellanos de antiguas conexiones de El Musel y extrajo consecuencias para proyectos actuales

E. C. GIJÓN.

La autopista del mar de Gijón puede ser viable si se plantea con garantías de continuidad, pero «la intermitencia resulta fatal para las líneas marítimas». Es la opinión, comúnmente compartida, dicho sea de paso, de José María Pérez Arias, economista y profesional directivo durante muchos años del transporte por carretera, que, sin embargo, ayer habló en el Ateneo Jovellanos de la conexión marítima que mantuvo la compañía Trasmediterránea entre la Península y las colonias o territorios españoles de África, que tenía escala en El Musel.

El padre de Pérez Arias fue capitán de la marina mercante que trabajó para la citada naviera y esa circunstancia propició una curiosidad sobre el transporte marítimo mixto (mercancías y pasajeros) que se desarrolló entre 1918 y 1979, aunque continuaría algunos años más exclusivamente para carga.

Según manifestó el conferenciante a EL COMERCIO, ya entonces el tránsito de pasajeros no era abundante. La emigración asturiana tenía destino mayoritario en América, pero de Guinea llegaban a Gijón productos tropicales y maderas nobles, mientras salían avituallamientos.

Trasladados sus estudios a la actualidad, Pérez Arias señaló que el transporte marítimo de personas en El Musel tiene ahora en los cruceros, es decir, en el ocio, su principal referencia, pues las compañías aéreas ofrecen «trayectos rápidos y baratos».

Sobre el proyecto de autopista del mar, dijo que «quizá haya que sostenerla en sus inicios y dar tiempo a captar productos como los automóviles de Valladolid. Por otra parte, los camiones que se dirigen a Bretaña con origen en Asturias, Lugo, León o Palencia, ganan tiempo en el barco».

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