«La situación en la Escuela Politécnica es aún peor de lo que esperábamos»

«La situación en la Escuela      Politécnica es aún peor de lo que esperábamos»
Cartones y equipos dañados se acumulan en la planta baja. / E. C.

El rector Santiago García Granda visitó ayer el edificio afectado por las fuertes lluvias del lunes, pendiente aún de cerrar la evaluación de daños

EUGENIA GARCÍA / AIDA COLLADO GIJÓN.

A medida que se van adentrando en los laboratorios y descombrando las zonas afectadas, los trabajadores del Área de Teoría de la Señal y Comunicación de la Escuela Politécnica de Ingeniería descubren la verdadera magnitud de los destrozos causados en el edificio polivalente por las fuertes lluvias del pasado lunes. La cifra oficial que valore los daños y sirva de referencia para las aseguradoras tardará aún varios días en conocerse, pero con solo tener en cuenta la cantidad de equipos informáticos y equipamientos inutilizados por el agua los daños superan fácilmente el millón de euros.

«Es aún peor de lo que esperábamos». Inmerso en las tareas de limpieza, el catedrático de Teoría de la Señal y Comunicación y responsable del equipo de investigación del mismo área, Fernando Las-Heras, lamentaba ayer que «se están cumpliendo nuestras peores expectativas». Al mover los objetos siniestrados y proceder a separar aquellos que todavía son aprovechables de los que han quedado inutilizados, se revela el impacto que tuvo la inundación sobre las instalaciones. «Se ha dañado todo el cableado que va por debajo, los archivos, incluso la zona de documentación», enumera. Hasta ochenta centímetros de agua y lodo anegaron la planta baja del edificio. La tarea de limpieza está resultando ardua y se prevé que se prolongue durante algunos días más. «Cada vez que sacamos cosas para depositarlas en los contenedores se vuelve a ensuciar todo», indica Las-Heras.

Además de los laboratorios de Teoría de la Señal resultaron damnificados los de soldadura, Ciencia de Materiales, Robótica Industrial, Ingeniería Mecánica y diversas aulas de Mecatrónica y del máster de Conversión de Energía Eléctrica. La reprografía -cuyos equipos están valorados en miles de euros- y la cafetería también se vieron afectadas.

Un equipamiento con un coste aproximado de 400.000 euros y que se ha visto extremadamente afectado por las inundaciones es la cámara anecoica. Esta instalación, empleada en investigación para aislar por completo los ruidos y diseñada para absorber los reflejos de las ondas «ha quedado inutilizada». «El material absorbente de las paredes se ha mojado y caído, los posicionadores, que son sistemas robóticos, están averiados; las juntas rotatorias, motores, 'encoders' y todo el cableado de precisión, más amplificadores, filtros...toda la instrumentación está dañada», enumera el catedrático, que recordaba cómo hace diecisiete años, cuando llegó a la Universidad, fue una de las personas que montó la cámara que hoy ha quedado desmantelada.

El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, visitó ayer las instalaciones mientras los trabajadores de las mismas sacaban los objetos dañados y limpiaban las zonas afectadas. A última hora de la tarde, se consiguió restablecer las redes eléctrica y telefónica en todo el edificio.

La finca La Isla, reabierta

El Jardín Botánico se vio muy afectado por la crecida del río Peñafrancia, que provocó corrimientos del terreno y dejó al descubierto alcantarillas y canalizaciones. Por motivos de seguridad, la gerencia del recinto decidió cerrar la finca La Isla, una de cuyas fuentes se inundó, así como restringir el acceso en un área del itinerario Atlántico. Ayer por la tarde, La Isla se reabría al público, aunque parte del itinerario Atlántico permanece cerrado. «Los caminos se están empezando a recebar (rellenar) y hay algunas zonas en las que hay que comenzar a trabajar, aunque en algunos lugares aún no es conveniente meter maquinaria, porque podría levantar aún más terreno», detalló el responsable de mantenimiento, Pedro Avello.

Una brigada de siete personas trabaja en limpiar el entorno y «recuperar el itinerario adaptado para personas con movilidad reducida», una de las prioridades del equipo del Jardín Botánico. «En el caso de que el tiempo continúe estable, este fin de semana podríamos tener abiertas si no la totalidad de los caminos sí toda la extensión del jardín, por lo que se podría acceder a todas las zonas», anticipó Avello. Por el momento, no se han calculado los costes que supondrá solventar los efectos de la tromba de agua en el Botánico.

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