El Jardín Botánico cierra la finca La Isla «por motivos de seguridad»

Un argayo en el itinerario Atlántico dejó al descubierto algunas canalizaciones. / DAMIÁN ARIENZA
Un argayo en el itinerario Atlántico dejó al descubierto algunas canalizaciones. / DAMIÁN ARIENZA

El parque de Isabel la Católica recupera la normalidad, pero sus trabajadores lamentan la pérdida de varios nidos

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Los destrozos causados por las inundaciones del lunes obligaron al Jardín Botánico a restringir el acceso a la finca La Isla «por motivos de seguridad». La zona del Bioma Boreal Europeo, situada en el denominado itinerario Atlántico, también sufrió graves desperfectos por efecto de la riada, que provocó varios corrimientos del terreno que dejaron algunas canalizaciones y alcantarillas al descubierto.

Ayer por la mañana, el cauce del río Peñafrancia aún bajaba con gran fuerza a causa de las fuertes lluvias, arrastrando a su paso tablones de madera, basa y maleza. Los caminos, cuya gravilla había sido arrastrada por las aguas, continuaban enlodados. Si bien los daños ocasionados no han sido cuantiosos, según el gerente de las instalaciones, Jorge González-Palacios Ortea, «hasta que no baje el nivel del agua por completo y se despejen y aseguren los viales peatonales, el Botánico mantendrá el cierre de esta zona».

Una vez se normalice la situación, indicó, «se procederá a limpiar el área afectada y reparar los posibles daños» del mobiliario para reabrir el recinto cuanto antes. «Si deja de llover, esperamos que mañana -por hoy- se pueda solucionar, aunque no reabriremos hasta que no estemos convencidos de que es absolutamente seguro para el visitante», señaló. «Habrá que invertir unas cuantas horas de jardinería para volver a cubrir las zonas que se hayan quedado sin tierra, pero afortunadamente el agua no llegó a entrar en el edificio del lago ni otros equipamientos donde hubiera podido causar mayores destrozos».

«El desbordamiento arrastró al paseo del parque hasta muiles», asegura el cuidador

Por su parte, el banco de germoplasma vegetal, que sufrió una inundación durante las fuertes tormentas de principios de año, se encuentra «a salvo de los efectos de las últimas lluvias», aseguró González-Palacios. Como medida de prevención ante posibles eventualidades, tranquiliza, «ya habíamos sacado las semillas y se encuentran en un sitio totalmente seguro, preservadas en recipientes herméticos».

En el parque de Isabel la Católica, otra de las zonas verdes de la ciudad afectadas por el temporal, la imagen no tenía nada que ver ayer con la que ofrecía el lunes a primera hora. Desde las siete de la mañana, los empleados del departamento de Jardines de Emulsa trabajaron a destajo para devolver el espacio a su estado previo al desbordamiento de la canal del Molín, que inundó el parque y llenó los caminos de basa. «Si los estanques estuvieran más limpios y dragados, no habría tanta», aseguraba manguera en mano Óscar Pañeda Jiménez, trabajador de Emulsa, mientras despejaba el camino.

«Hasta muiles llegaron al paseo del parque», manifestó José Luis García, cuidador de las aves del núcleo zoológico. «En trece años que llevo trabajando aquí nunca nos había coincidido la marea alta con un temporal similar que inundase la canal y desbordase los estanques». Como resultado, aseguró, «hemos perdido unos diez nidos de focha», aunque respiraba aliviado porque «este año se dio bien y la población es estable». «Si llega a ocurrir unos días antes hubiera sido mucho peor. No hemos tenido bajas entre la población de ocas de milagro».

Después de la riada, «queda esperar que haya suficientes pulgas de agua -los insectos de los que se alimentan algunas aves del parque- como para que no se produzcan más bajas».

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