«Este jardín está vivo, cambia cada día»

Isabel Salgado, con uno de los vehículos con los que se mueve por el Botánico. / DAMIÁN ARIENZA
Isabel Salgado, con uno de los vehículos con los que se mueve por el Botánico. / DAMIÁN ARIENZA

Lleva casi diez años guiando a turistas y gijoneses por el Botánico, pero asegura que en cada visita descubre algo nuevo

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

En un poema anónimo chino de la prolija Dinastía Tang alguien pregunta a qué huele un jardín después de una noche de lluvia fina y es el propio jardín el que responde con una sutil combinación de olores en la que viene impresa la palabra 'felicidad'. Una mañana fresca, con el orpín de la noche aún impregnado cada hoja y cada brizna de hierba, entramos en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón con la misma pregunta en los labios. Y antes de que tengamos ocasión de formulársela a Isabel Salgado, una de sus guías, nos llega una respuesta inesperada. En la recepción aún no han llegado los primeros visitantes y huele a café.

-Es un olor que invita a entrar...- argumentamos antes de que se disculpe nadie- ¿Y el Jardín a qué invita y a qué huele una mañana como esta?

-Mira, hoy es un día estupendo para comprobarlo. Aquí cada día, a cada momento, cambian los olores, las tonalidades de cada especie. Es un mundo vivo, cambia cada día.

Eso contesta esta bióloga gijonesa de 39 años, que lleva desde 2008 ejerciendo sus funciones de guía en el Jardín Botánico. Recuerda claramente sus primeras impresiones al comenzar a trabajar en un lugar tan especial y en el que como ella misma afirma, todo cambia y vive: «Tenía la sensación de no acabar nunca de descubrir todo lo que encierra el Botánico. Aún ahora me sucede a diario y no solo por los cambios que experimentó desde que estoy aquí, creciendo. Es una sorpresa continua». Como la propia naturaleza que ofrece aquí una considerable muestra de sus tesoros.

-¿La joya desconocida del Jardín? ¿La que suele sorprender a los visitantes?

-Tal vez el entorno cantábrico, que sorprende al público local o regional precisamente por lo que tiene de cercano. A la gente de fuera le atrae sobre todo que sea un Botánico atlántico, no hay muchos en España.

Isabel explica que una de las funciones del espacio natural es la de divulgar el patrimonio botánico y fomentar la educación medioambiental, especialmente entre el público infantil, para quienes desarrollan un amplio programa de actividades durante todo el año. En el Jardín Botánico es posible también encontrarse -como propone una de las muchas actividades destinadas a los más jóvenes- a la vuelta de un sendero, entre helechos o tras un roble, a un trasgu, un busgosu o hasta un cuélebre. El público adulto tiene igualmente sus sorpresas escondidas en la noche del Jardín en veladas musicales durante el verano.

-¿Cuándo hay concierto por las noches no les tienta acercarse hasta el lugar de la fiesta?

-Tenemos que estar en taquillas, pero nos turnamos de vez en cuando para poder hacerlo.

Hablamos del incremento de visitantes durante el verano y la siguiente palabra que trae el viento de esta mañana en el Jardín es 'vacaciones'. «¿Usted es de las que viaja con el deseo de visitar los jardines botánicos de cada lugar?». «Exactamente de esas. Mis amigos me temen cuando viajamos, pero la pasión me pierde. Y además descubro muchas cosas, comparo...En fin, me gusta». Y se le nota además que aquí está en su salsa, vamos en la que más le gusta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos