«Los jóvenes quizá no tenemos constancia para lograr objetivos; queremos inmediatez»

Aroa Tejero, Begoña Menéndez, Noemí Carro, Luis Nicieza, Alessandro Gentile y Lisset Realpe. / A. FLÓREZ
Aroa Tejero, Begoña Menéndez, Noemí Carro, Luis Nicieza, Alessandro Gentile y Lisset Realpe. / A. FLÓREZ

Expertos en distintos campos debaten sobre el papel de la juventud en la comunidad dentro del segundo Foro de Pensamiento Social

P. LAMADRID GIJÓN.

Lisset Realpe es graduada en Trabajo Social y máster en Políticas Sociales y Bienestar. Y trabaja en un 'call center'. «Siento que, en el fondo, estoy ahí sentada no porque quiera sino porque me permite independizarme y tener una vida como la que pensaba cuando estudiaba», reconocía ayer esta joven ecuatoriana que vive en España desde hace quince años. Reflexionaba sobre la polarización de la juventud. Mientras que unos abandonaron los estudios antes de la crisis por la bonanza del mercado de trabajo, otros, como ella, decidieron completar su formación. «Pero, al final, estamos todos ahí», tanto aquellos que solo tienen los estudios básicos como los que poseen títulos superiores. Ésta fue la reflexión que quiso dejar Realpe dentro de una mesa redonda sobre el 'Papel de la juventud en la sociedad actual', organizada dentro del segundo Foro de Pensamiento Social. Otras cuatro personas, expertas en distintas áreas, ofrecieron también su punto de vista sobre esta cuestión.

Como Begoña Menéndez, graduada en Turismo y gerente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Asturias (AJE). Ella se centró en el aspecto laboral. «Los jóvenes quizá no tenemos constancia para lograr objetivos. Si en un periodo corto de tiempo no los hemos logrado, no nos gusta. Queremos inmediatez», expuso. Éste es, a su juicio, uno de los problemas con los que se encuentra la juventud en el terreno profesional. Pero no es el único. «No hay una cultura emprendedora» y, además, sigue valorándose el trabajo por las horas empleadas y no por los objetivos alcanzados.

Por su parte, Noemí Carro quiso derribar el mito de que «la juventud está perdida» y puso el acento sobre las virtudes de las personas que están en esa fase de la vida. Respecto a las desventajas, la principal es que se trata de «una generación mucho más vulnerable a perder los valores que facilitan la cohesión social», puesto que han nacido y crecido en el Estado de Bienestar. De la crisis espiritual que afecta a buena parte de la juventud habló Luis Nicieza, estudiante de Educación Social y rapero. «No hay ofertas atractivas», así que muchos jóvenes no se sienten identificados con ninguna creencia. Asimismo, subrayó que «la Iglesia no termina de adaptarse a la actualidad». La desafección hacia la política fue otro de los problemas detectados por Nicieza. «He conocido a gente que pensaba que un anarquista era un punky medio acabado», comentario que provocó las risas de los asistentes a la mesa redonda, en el Antiguo Instituto. Para Alessandro Gentile, profesor de Sociología en la Universidad de Zaragoza, «la juventud es crisis». Un trance que es bueno «si se elige y si se está en condiciones de superarlo». También destacó que las crisis «no son iguales para todos».

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