La jueza podría autorizar la búsqueda de Mari Trini y su hija en la balsa de Berbes cuando mejore el tiempo

Pozo de la mina de Berbes donde se buscará a Mari Trini Suardíaz y su hija.
Pozo de la mina de Berbes donde supuestamente el marido de Mari Trini habría arrojado dos vehículos en los que podrían estar los cuerpos de la mujer y su hija. / Nel Acebal

Las labores se llevarían a cabo de cara a primavera, cuando las condiciones meteorológicas permitirán el despliegue de un amplio dispositivo

Olaya Suárez
OLAYA SUÁREZGijón

La jueza de Instrucción número 4, Ana López Pandiella, podría autorizar a la Policía Nacional a buscar a Mari Trini Suardíaz y su hija Beatriz en la balsa de la bocamina de Berbes (Ribadesella) en la que varios vecinos aseguraron que el principal sospechoso de la desaparición, el marido de la gijonesa, habría arrojado dos vehículos hace treinta años. Las labores para el rastreo subacuático se llevarán a cabo de cara a la primavera, una vez que el tiempo permita desplegar el amplio operativo que se precisa.

Mari Trini Suardíaz tenía 25 años cuando se le perdió la pista. A ella y a su hija de corta edad. Era julio de 1987. Su familia la despidió cuando se subía a un autobús en dirección a León, donde supuestamente la esperaba su entonces marido. Sus allegados habían ido a buscarla meses antes al pueblo de Matadeón de los Oteros, en el que vivían por temporadas, después de que la Guardia Civil la liberase de un supuesto secuestro por parte de Antonio María da Silva. Fue la propia Mari Trini la que pidió ayuda a los vecinos arrojando una nota de auxilio por la ventana. Aseguraba que no la dejaba salir y menos aún acompañada de su hija. Fue aquí donde se realizaron labores de búsqueda en el año 2016 sin que se encontrara ningún rastro de la gijonesa y su hija.

La investigación llevó este año a los agentes hasta Ribadesella y el mes pasado se excavó en el interior de la vivienda de Berbes en la que esta gijonesa residía con su marido. Tras esta búsqueda, las miradas de los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) se centraron en una balsa de agua de la misma parroquia. Se trata de la bocamina de una explotación de espatoflúor, ubicada a escasos metros de un pronunciado acantilado y a la que, según varios testimonios recogidos entre los vecinos de la localidad, el conocido como 'el Portugués', habría arrojado dos vehículos. Los buzos tratarán de encontrarlos para determinar si los cuerpos están en su interior.

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