La jueza envía a prisión preventiva a tres ultras en una decisión sin precedentes

Varios ultras se dieron cita en el exterior del Palacio de Justicia para apoyar a los detenidos. / DAMIÁN ARIENZA

Por primera vez se ordena el internamiento de radicales detenidos por agresiones antes de la celebración del juicio y como medida preventiva

Olaya Suárez
OLAYA SUÁREZGijón

Una medida judicial sin precedente en la ciudad. La titular del juzgado de Instrucción número 4 decretó ayer la prisión provisional, comunicada y sin fianza, para tres de los cinco ultras detenidos por la agresión del fin de semana a los clientes de un bar de Cimavilla. Se trata de Illán M. N., imputado por la agresión a Germán Fernández en Fomento; A. F. G., condenado el jueves pasado a seis meses de cárcel por agredir a dos policías antes de un partido; y L. M. G., con antecedentes penales.

Para los otros arrestados, D. Q. V. y J. M. C., la magistrada Ana López Pandiella decretó la libertad con cargos, con la obligación de comparecer en el Palacio de Justicia los días 1 y 15 de cada mes. A Illán M. N. le imputa un delito de lesiones agravadas por uso de instrumento peligroso y otro de desórdenes públicos. Y, como al resto, también delitos de desórdenes públicos. A todos ellos les impone, además, la prohibición de acercarse a menos de 500 metros del establecimiento hostelero en el que la madrugada del domingo agredieron con barras de hierro y martillos a los seguidores del Unión Club Ceares que se encontraban allí celebrando una fiesta.

Fue la representante del ministerio fiscal la que solicitó el ingreso en prisión para el principal acusado, Illán M. N., considerado el autor de la agresión con una barra de hierro a uno de los clientes del bar que resultó herido en la cabeza y necesitó atención en un centro sanitario. Para A. F. G. y L. M. G. la fiscalía de área de Gijón pedía el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza o, subsidiariamente, la obligación de comparecer todos los días 1 y 15 de cada mes en el juzgado.

La magistrada optó por enviarlos al centro penitenciario de Asturias por los antecedentes y por las características del episodio violento protagonizado por cinco miembros de la peña Ultra Boys, tal y como señalan los investigadores. Los imputados fueron trasladados a primera hora de la mañana desde la Comisaría de la Policía Nacional hasta el Palacio de Justicia. A las once de la mañana, y durante aproximadamente dos horas, declararon en el juzgado de Instrucción número 4, que se encontraba en funciones de guardia. Relataron la versión que ya aportaron en la Comisaría de la Policía Nacional: no iban armados y acudieron al lugar a buscar a un joven que una semana antes había agredido, presuntamente, a Illán M. N. «No llevábamos ni martillos ni barras de hierro ni nada, entramos tranquilamente al bar y allí nos empezaron a lanzar botellas», aseguraron. Una declaración que, a tenor de las pruebas practicadas, no resultó verosímil para la titular del juzgado. Ese presunto ataque sufrido la semana anterior no fue denunciado.

Nuevos arrestos

La Brigada de Información de la Policía Nacional continúa con las investigaciones y se espera que haya nuevas detenciones en los próximos días. Los investigadores tratan ahora de identificar al resto de integrantes del grupo violento que provocó, supuestamente, el altercado en el pub en el que se celebraba una fiesta de aficionados del Ceares y de la hinchada hermanada del equipo Stockport County. No es la primera vez que los cearistas sufren la violencia de grupos radicales identificados con ideologías neonazis y vinculados a las aficiones radicales del Sporting.

Arrastran los problemas desde 2002. En octubre de ese año un grupo de encapuchados asaltó las instalaciones del club y agredió de forma brutal a su vicepresidente, quien resultó herido en un ojo, con un labio partido y una contusión en el esternón. Los perjudicados denunciaron entonces los hechos, pero no hubo arrestados.

Dos de los arrestados por el ataque en Cimavilla quedan en libertad con cargos

Los problemas se repitieron el 1 de junio de 2014, cuando en plena disputa de un partido de play-off en el campo de La Cruz, la Policía Nacional interceptó a un grupo de radicales que se disponía a entrar a las instalaciones. «La gravedad del asunto es lo continuado de las acciones, con intentos organizados de agresión en los partidos del Ceares en casa y, además, con el precedente de la agresión a nuestro vicepresidente», denunciaban ya hace cuatro años desde el club. A eso suman, «el acoso a aficionados y directivos».

Al margen de los conflictos con el Unión Club Ceares, los miembros de Ultra Boys se han visto involucrados en los últimos años en un numerosos incidentes, con hinchadas rivales como la del Dépor, el Sevilla o el Génova -que no llegaron a juicio pese a las detenciones de una veintena de radicales- y con agentes de la Policía Nacional.

Son diez los radicales detenidos el pasado mes de septiembre antes del derbi contra el Oviedo que esperan la celebración de un juicio por un ataque en el que resultaron heridos ocho agentes. La fiscalía solicita para ellos pena de cárcel y como medida cautelar la jueza les prohíbe acudir a El Molinón y acercarse a menos de 500 metros del campo los días de partido. En ese procedimiento judicial está personado como acusación particular la Liga Profesional de Fútbol. El Sporting no ejerce acusación alguna.

A Illán M. N., imputado por el caso Germán, se le acusa de lesiones con instrumento peligroso

Por esos mismos hechos, la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte solicitó para veinticinco miembros de 'Ultra Boys' que supuestamente participaron en aquella batalla campal el pago de una sanción individual de 15.000 euros por la agresión a los funcionarios policiales que formaban parte del dispositivo especial de seguridad con motivo del partido.

Hace justo una semana tres miembros de 'Ultra Boys' llegaron a un acuerdo con la fiscalía para cumplir entre seis meses y un año de prisión por agredir a dos agentes de Policía de paisano en el parque de Isabel la Católica antes de un partido con el Dépor. Precisamente uno de esos condenados fue detenido en relación al reciente episodio violento en Cimavilla y es uno de los tres radicales que ayer ingresó en el centro penitenciario de Villabona.

De todos los graves incidentes protagonizados por esta violenta facción de la afición sportinguista, solo ha llegado a juicio el episodio ocurrido en 2013 por el ataque a dos guardias de seguridad en un partido contra el Córdoba. Sin embargo, de los siete individuos acusados de desórdenes públicos, daños y lesiones a dos guardias de seguridad, únicamente fue condenado uno ellos, a dos años y tres meses de cárcel y al pago de una indemnización de 18.000 euros por fracturarle el tabique nasal al empleado de seguridad. Los otros seis compañeros de banquillo de los acusados fueron absueltos, contra el criterio de la fiscalía que pedía para ellos una pena de prisión.

Otros ataques impunes

Los procedimientos judiciales abiertos por los graves incidentes con seguidores del Génova y del Sevilla fueron sobreseídos años después por los juzgados de instrucción al considerar que no quedaba suficientemente acreditado que los arrestados hubiesen participado en las trifulcas. El razonamiento empleado en los dos casos, incluso existiendo grabaciones e imágenes de las palizas.

En el vídeo de la pelea con la hinchada del Génova, ocurrida en agosto de 2011 en el parque del 'kilometrín' se puede observar una violencia inusitada, con escenas en las que tres jóvenes patean la cabeza a otro que yace en suelo. Los dos grupos iban armados con palos, bates y bengalas. Ese episodio, como otros muchos que tienen como protagonistas a los miembros de Ultra Boys.

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