Varios testigos declaran que «Sonia vivía atemorizada por 'Makelele'»

Abdou Ndiaye, 'Makelele', ayer, en la sala de vistas de la Audiencia Provincial.
Abdou Ndiaye, 'Makelele', ayer, en la sala de vistas de la Audiencia Provincial. / DANIEL MORA

La hija y allegados de la hostelera aseguran que la mujer «estaba paralizada» por el miedo al acusado. «Si lo denuncio me mata», confesó a una amiga

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«Sonia estaba paralizada por el miedo. 'Makelele' la insultaba y la amenazaba, cuando le dije que le acompañaba a la Policía para que interpusiese una denuncia me dijo: 'No puedo, si lo denuncio me mata, me mata'». Blanca Menéndez, amiga de Sonia Meléndez Mitre, cuyo cadáver fue hallado en julio de 2015 en su piso de El Lauredal, declaró ayer en la segunda sesión del juicio que se celebra mediante la modalidad de jurado popular y lo hizo para explicar «las amenazas que venía sufriendo desde que lo despidiese y diese por finalizada su relación». «Durante un tiempo antes estuvo por la zona de 'la ruta de los vinos' desacreditándola, contando que tenía muchas deudas y que la perseguían unos gitanos gallegos a los que les debía dinero», dijo Blanca Menéndez.

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Otros diez testigos pasaron por la sala de vistas, entre antiguas empleadas de la vinatería que regentaba la víctima, familiares y algún conocido. Uno de los testimonios más emotivos fue el de Mara, la única hija de la fallecida, quien aseguró: «Mi madre estaba atemorizada. Este señor estaba obsesionado con ella y la trataba mal y la insultaba», declaró. La joven explicó que el día del crimen, a primera hora de la mañana, su madre la acompañó a la estación, donde cogió un autobús para viajar a Segovia para hacer un examen. «Unos días antes este señor -refiriéndose a 'Makelele'- me preguntó cuándo me iba, qué día volvía, a qué hora cogía el autobús... me interrogó, quería saber cuándo mi madre iba a quedar sola», consideró. «Notaba que mi madre tenía miedo y se inventaba excusas para que él no viniese a casa», añadió. Tres empleadas de la vinatería Sinatra comparecieron durante la sesión de ayer y coincidieron en señalar que habían presenciado «discusiones muy acaloradas entre los dos, por temas de dinero». «Ellos no eran pareja, por lo menos era lo que decía Sonia, que solo se acostaban a veces, pero novios no eran», explicó Fátima F., quien durante varios meses trabajó como cocinera. «Un día, dos semanas antes de morir, estábamos en el bar, él intentó agredirla, la empujó contra una pared», señaló.

El día del crimen, el 16 de julio de 2015, Fátima llamó a Sonia «sobre las cuatro de la tarde porque no había dejado las llaves para cerrar la vinatería. Ella ya no contestó, la llamé varias veces y nada; sobre las cuatro y pico vino por allí 'Makelele', venía muy raro vestido, en chándal y con una camiseta de tirantes, parecía nervioso y desaseado, él siempre vestía muy elegante y ese día estaba muy raro», continuó el relato.

«Le presionó el cuello»

Según narró José Ramón Roza, tío de la víctima, el ahora procesado le llamó «muchas veces durante la tarde, contando que no localizaba a Sonia y que había quedado con ella para ir al abogado a firmar unos papeles laborales». «Me preocupé cuando me enteré que no le había dado las llaves a las empleadas para que cerrasen el bar, ella era muy, muy responsable con sus negocios. Fue entonces cuando decidí ir hasta su casa con mi mujer y 'Makelele', que insistía en que él iba a ir hasta allí», recordó emocionado. Accedió al piso «con un plástico y cuando entramos ya la vi en tirada en la habitación, avisamos a la Policía y él empezó a revolver todos los armarios de la cocina, hasta que le obligué a que saliese», relató.

Los médicos forenses que le practicaron la autopsia y que prestaron declaración el primer día el juicio explicaron que la mujer, de 48 años, murió por asfixia y aplastamiento. «El autor, grande y corpulento, se colocó encima y le presionó el cuello y le tapó la boca; además, tenía numerosas lesiones en la cabeza, compatibles con golpes reiterados contra el suelo».

Los testigos coincidieron al asegurar que únicamente escucharon de boca del acusado que la víctima tenía problemas con unas personas a las que debía dinero. El fiscal solicita para Abdou Ndiaye una condena de 15 años por el delito de homicidio, mientras que la acusación particular eleva la solicitud a los 20 años por asesinato. El juicio continúa hoy con la declaración los policías nacionales encargados de la investigación.

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