«No había duda, todas las pruebas nos llevaron a 'Makelele'», dice la Policía

El inspector de la Unidad de Delincuencia Violenta (UDEV), ayer, durante el juicio. / D. ARIENZA
El inspector de la Unidad de Delincuencia Violenta (UDEV), ayer, durante el juicio. / D. ARIENZA

Los agentes de la UDEV relataron en el juicio las contradicciones en las que cayó el acusado y las evidencias de las antenas que lo situaban en el piso de Sonia Meléndez Mitre

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

'Makelele' cometió «varios errores» que le llevaron directamente a convertirse en el principal sospechoso de la muerte de su expareja, la hostelera Sonia Meléndez Mitre. Ayer, los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional detallaron de forma pormenorizada en la tercera sesión del juicio las contradicciones y pruebas que llevaron a la detención del ciudadano senegalés. Uno de los principales motivos que respaldaron su arresto fue el hecho de que asegurase que el día de autos, el 16 de julio de 2015, no acudió al domicilio de la víctima, en el barrio de El Lauredal, mientras el informe de las antenas de telefonía móvil lo ubicaban en la zona a la hora de la muerte: entre las 15.30 y las 16.15 horas.

«Su teléfono dio varios posicionamientos en una antena de la calle Felipe II -a 200 metros del piso de Sonia- y luego, hasta las 5 de la tarde, su dispositivo fue recogido por varias antenas en un recorrido desde El Lauredal hasta el centro», señaló el instructor de las diligencias. Otra de las incongruencias que apreciaron fue que negó haberse cambiado a lo largo del día, un extremo que se comprobó falso tras las declaraciones de testigos y las grabaciones de la zona cercana a la vinatería de la víctima, que lo recogieron caminando vestido con un pantalón de chándal y una camiseta, «algo muy inusual en él, que siempre vestía de forma impoluta», declararon las camareras del bar Sinatra, regentado por Sonia y del que el propio acusado había sido despedido pocos días antes.

Abdou Ndiaye, 'Makelele', prestó declaración en calidad de testigo apenas cuatro horas después de que fuese encontrado en cadáver de la mujer, de 48 años. Durante su conversación con los agentes dijo «que no había estado en casa de la víctima y que había quedado con ella por la tarde para arreglar un papeleo, algo que no pudo demostrar, pero ella ya no se presentó», señaló el inspector de la UDEV, que coincidió con el resto de sus compañeros al declarar: «Policialmente, el caso está resuelto y todas las pruebas llevan a él como único implicado».

Rumores e infundios

Los agentes de la Policía Nacional narraron a los miembros del jurado popular que 'Makelele' «se dedicó durante las semanas anteriores al crimen a difundir el rumor entre los familiares de Sonia, sus compañeros hosteleros de La Ruta y la clientela que ella estaba amenazada por un grupo de gitanos gallegos con los que tenía una deuda, al parecer de drogas. Comprobamos que todas las personas a las que le había llegado esa versión la sabían de boca del sospechoso».

El acusado llegó a enviar al tío de la fallecida un mensaje con la foto de un reloj que supuestamente le habían entregado esas personas al pedirle información sobre la dirección de Sonia. Ese reloj fue encontrado durante la inspección realizada en el piso de la hostelera fallecida, ya que, al parecer, era de su propiedad.

Además de los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), comparecieron en la sala de vistas tres miembros de la Brigada de la Policía Científica. El cadáver fue localizado vestido, tirado en el suelo de la habitación. «El cuarto estaba un poco revuelto, pero no con signos de haber sido registrado, la cama estaba un poco movida y en el suelo había un marco roto de fotos».

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Además, en la vivienda fueron localizadas seis envoltorios de cocaína, «presumiblemente para el consumo propio». «Pese a la versión del acusado de que la víctima tenía deudas por drogas con un grupo de gitanos gallegos, en el registro del piso no se encontró ninguna evidencia de tráfico de sustancias estupefacientes, como básculas de precisión, utensilios de corte o envoltorio, consideramos que los seis envoltorios de cocaína eran para el consumo propio», apuntó la Policía.

La puerta de la vivienda de la víctima no estaba forzada. «Barajamos dos hipótesis, o bien que la propia Sonia hubiese abierto a 'Makelele' o bien que él tuviese una copia de las llaves, porque había vivido en ese piso anteriormente y podía conservar un juego», declararon los agentes. Cuando fue detenido por primera vez, el 29 de julio de 2015, llevaba encima una llave del trastero del piso de la fallecida. Tras esa detención, el juez instructor dejó en libertad con cargos al sospechoso. Hubo que esperar dos meses, a la llegada de los informes de las antenas de telefonía y los rastros de ADN, para que decretase su envío a prisión. En el examen forense practicado al cadáver, hallaron semen del procesado en la vagina de la mujer y en la ropa interior. Durante su declaración el primer día del juicio, 'Makelele' aseguró que había mantenido relaciones íntimas con Sonia, pero los días anteriores.

La nota manuscrita

En el escenario del crimen, «muy cerca del cuerpo», había una nota, «escrita a mano de forma muy burda», en la que se podía leer: «Mucho tiempo detrás de ti y de tu negro». Los peritos caligráficos determinaron que había sido escrita por 'Makelele', con el objetivo de desviar la atención de los investigadores. Los análisis biológicos revelaron la presencia de su ADN en el papel. Pero no solo aparecían sus restos biológicos, también los de una mujer que resultó ser una prostituta con la que el ciudadano senegalés había estado los días antes.

«Las llamamos a declarar y explicó que 'Makelele' había acudido a su piso en Oviedo, lo que se comprobó mediante el posicionamiento del móvil, y que le pagó por el servicio 18 euros y pico en lugar de 20 que era lo que costaba. Ella registró las pertenencias del cliente para ver si era así, por eso su ADN aparecía en esa nota, porque suponemos que él ya la llevaba encima», explicaron los agentes.

El juicio continúa hoy con la declaración de peritos y las pruebas periciales. El fiscal solicita para el acusado una condena de quince años de prisión por el delito de homicidio, mientras que la acusación particular eleva la pena a 20 años. La defensa mantiene la libre absolución.

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