'Koketa' confirma su reinado

Las frisonas, en la pista del pabellón central durante el concurso nacional, en la categoría de vacas en lactación. / JORGE PETEIRO

La frisona de Badiola se impone en Agropec tras ganar este mismo año en San Antonio | La 38 competición nacional de Conafe otorga la plata y el bronce a las ganaderías cántabras de Llera y Hermanos Celis

GLORIA POMARADA GIJÓN. '

Koketa Atwood' selló ayer su estatus de estrella. La vaca frisona de la ganadería Badiola de Gozón se alzó, por primera vez, con el premio de gran campeona en la trigésimo octava edición del concurso nacional de Conafe por su «calidad excepcional, su estructura lechera y ser un animal anguloso», destacaba el jurado presidido por el francés Jean Baptiste De Settes. «Tiene cuatro partos y una ubre sobresaliente, la mejor. Es conocida a nivel europeo porque después de cinco años está entre las mejores», valoraba el ayudante del juez, Gabriel Blanco. El premio de Agropec es el segundo que 'Koketa' recibe en Gijón este año, donde ya en junio se coronó como mejor ejemplar de raza frisona en la feria de San Antonio. A esta res acostumbrada a arrasar en las competiciones la siguió en la clasificación 'Llera McCutchen Brita', de la ganadería cántabra de Llera. Con menos de treinta meses de vida, la vaca se convirtió en la campeona reserva por ser «un animal con mucho futuro, pocas vacas tienen su capacidad», indicaba Blanco.

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En la categoría de novillas se impuso la joven 'Celis Andrea Bulería Atwood', de veintiséis meses y perteneciente a la ganadería cántabra Hermanos Celis Gutiérrez. «Es una novilla tremenda, tiene un gran proyecto de ubre», ensalzaba el jurado. Las frisonas ganadoras desfilarán hoy al mediodía por el pabellón central para exhibir ante el público las características que las han hecho sobresalir por encima de las 134 reses de cuarenta y un ganaderías que tomaron parte en el concurso.

El nacional de raza frisona no fue la única competición que ayer albergó Agropec. Una de las pruebas más esperadas de la jornada era la del arrastre de bueyes. Los animales demostraron su poderío al tirar por pesos de hasta 1.800 kilos. La pareja integrada por 'Marino' y 'Navarro' se colgó el oro en la categoría de mayores. Ambas reses son propiedad del veterano ganadero Luis González, de Castrillón, que suma cuatro décadas vinculado a la ganadería como carretero. En la modalidad de ejemplares jóvenes, 'Campanero' y 'Artillero', de seis años, se convirtieron en campeones tras dar cinco vueltas y media al recinto tirando por 800 kilos. «Les dedico mucho tiempo de entrenamiento y paciencia, son como niños», explicaba su propietario, José Manuel Vega. El ganadero gozoniego acude a la cita de Agropec rodeado de toda la familia. Su hija Marta y su nieta Ainhoa también están presente en Agropec con 'Gandul', un toro de 1.300 kilos con el que los Vega visibilizan la enfermedad rara de la niña, afectada por el síndrome de Rett. «Los bueyes no le gustan tanto como 'Gandul'», relataba José Manuel sobre su nieta de cinco años, que ha forjado un estrecho vínculo con el imponente animal, al que no duda en acariciar, dar besos o, incluso, subirse a sus lomos. Como ella, muchos fueron los niños que ayer se acercaron al toril para conocer de cerca a este manso ejemplar, una de las estrellas de esta feria.

El prerrománico en miniatura

La ganadería, industria agrícola y productos de la huerta conviven en Agropec con esos otros oficios que forjan la identidad cultural del medio rural asturiano. Criadores de razas autóctonas como la vaca casina, el asturcón, la oveja xalda o la pita pinta y artesanos de la madera, el textil o la piedra acercan a la ciudad la tradición de sus labores.

La muestra de artesanía a escala de Joaquín Suárez fue en la jornada de ayer uno de los espacios más concurridos. Hórreos, paneras y llagares tallados en madera se exponen junto a los elementos arquitectónicos que motean el paisaje asturiano, desde el castillete de la mina a las edificaciones del prerrománico. «Voy a ver el monumento, lo mido y saco fotos. Después lo hago a escala y voy labrando la piedra. A Santa María del Naranco le dediqué 220 horas», contaba Suárez, de Posada de Llanera, que tras cinco años de ausencia regresa este año a Agropec. Junto a las exposiciones de artesanía, la muestra de apicultura es otro de los puntos que provoca la admiración del público. «La abeja es fundamental para la naturaleza, cuando poliniza los pomares la producción es mayor y los frutos de mayor tamaño», explicó José Manuel Alonso, presidente de la Asociación Gijonesa de Apicultura.

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