«Nuestra labor se ha ido desvirtuando a servicio doméstico»

«Hace años las familias tenían claro cuál era nuestro papel, pero se ha ido desvirtuando. El servicio se ha intentado desmantelar, orientando a las familias a llevar a sus familiares a un geriátrico como una opción mejor a dejarles en casa. Y luego se nos ofrece mucho como trabajo doméstico. Pero no somos chachas. Estamos para auxiliar al usuario en las tareas que no puede hacer, asearle, hacer las camas y limpiar para mantener unas condiciones dignas. No para lo que pretenden muchos familiares de 'dile a la chica que limpie el polvo cuando venga' y que incluso dejan sus platos en el fregadero».

Son algunas críticas de un colectivo que lamenta, por otro lado, las trabas que les ponen para algunas tareas. Solo pueden hacer la compra para los usuarios si previamente un familiar solicita ese servicio. Y en ningún caso pueden salir con ellos fuera del domicilio. Ni para dar un paseo, ni siquiera para bajar al portal. «Si van en ascensor, nosotras por la escalera». Se dan así casos en los que es necesario que un familiar acuda para bajarles a la acera cuando les van a recoger para el centro de día.

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