Ladridos contra el envenenamiento

Una de las manifestantes sujeta a su mascota, que lleva un cartel en el que se pide acabar con los envenenamiento de perros. / DANIEL MORA

Se concentran en la Plaza Mayor para reclamar un protocolo de actuación y saber qué hacer ante estos sucesos. Tienen el aval de 15.500 firmas | Los dueños de mascotas cifran en veintidós los casos de intoxicación en lo que va de año

GLORIA POMARADA GIJÓN.

15.553 firmas contaba ayer el colectivo 'Basta ya de envenenamientos hacia nuestros amigos peludos' contra los casos de cebos envenenados y carne con elementos punzantes que en los últimos meses aparecen a diario en distintos puntos de Gijón. A mediodía, más de 120 dueños y sus mascotas se concentraban ante el Ayuntamiento, muchos con su propia mala experiencia con los envenenamientos. Es el caso de 'Kinder' que ingirió un elemento sospechoso en Pumarín el viernes. «Le llevamos al veterinario y le hicieron la radiografía. No se ven alfileres, pero ahora estamos pendientes de confirmar si fue veneno», contaba su dueña, Raquel Cofiño. En la misma zona, hace una semana, resultó intoxicada 'Lola'. Ya recuperada, ella y su propietaria, Marta Rea, se sumaron a la protesta.

«Queremos que el Ayuntamiento tome medidas de una vez con un protocolo, más vigilancia o cámaras», pedía la portavoz del colectivo, Laura Yuste, mientras recogía las últimas firmas en la Plaza Mayor para entregarlas a continuación en el registro de la Antigua Pescadería. «Espero que se pongan en contacto con nosotros», pedía a los grupos municipales. Desde Ciudadanos, su coordinador, Rubén Pérez, urgía el «diseño de acciones contra el maltrato» y la puesta en marcha del Consejo Municipal de Protección Animal.

ALGUNOS DE LOS CASOS

28 mayo de 2013
Aparece una lengua de vaca con clavos en el Parque Fluvial.
11 diciembre 2014
Salchichas con alfileres en la calle Zumalacárregui, en El Natahoyo, cerca de una colonia felina.
2 julio 2015
Un perro herido en la extremidad posterior por un impacto de perdigón en la calle Velázquez, en Montevil.
19 noviembre 2015
Aparecen restos de azufre en un portal de la calle Fundición, en la zona centro.
20 de septiembre de 2016
Carne con alfileres en las inmediaciones de la calle Pintor Luis Pardo, entre El Coto y Viesques.
18 de julio de 2017
Carne supuestamente envenenada aparece colgada de un árbol en la plaza de Europa.

«Esta es una ciudad con muchos perros y se supone que 'dog friendly'. Proponemos que elaboren un protocolo y una campaña informativa para saber qué hacer ante estos casos», indicaba Josefina Paredes, de la Asociación Anadel. La denuncia, decía, es fundamental para atajar los ataques: «Con subirlo a las redes no basta; para que quede constancia de que hay un problema se debe denunciar». Los casos compartidos en redes sociales han servido de base a Verónica Mejía, integrante del Grupo por los Animales del Círculo Podemos Xixón, para elaborar un dossier con los incidentes que han causado lesiones en canes de la ciudad. En su labor de investigación, Mejía ha recabado 43 casos, «la mayoría entre el 2016 y 2017». En lo que va de año, la cifra se eleva a veintidós. Hace dos meses, Mejía remitió el dossier a la Oficina de Protección Animal, creada por mandato plenario el pasado mes de febrero. «No he recibido respuesta», lamenta. Tras la creación de la Oficina, integrantes del Círculo por los Animales de Podemos, presentes ayer en la concentración, se reunieron con el agente responsable. «Nos dijo que solo le figuraban diez casos en los últimos años». Por ello, Mejía comenzó «esa misma tarde» a recopilar incidentes compartidos en los dos foros virtuales de dueños de mascotas: 'Basta ya de envenenamientos a nuestros amigos peludos' y 'Veneno perros Gijón'.

De clavos a azufre

El informe recoge casos desde 2013, con fotos y explicaciones de los dueños de los canes afectados o ciudadanos que encontraron el veneno. También repasa la evolución de los métodos empleados por los atacantes. Hace cinco años, recurrían a trozos de carne que albergaban clavos y alfileres en su interior. En 2014, se documentan incidentes causados tras esparcir azufre en la vía pública. Esta sustancia tóxica, indica Mejía, es utilizada desde hace años por propietarios de negocios «para que los perros no orinen, porque no todos saben que está prohibido». En 2014, el azufre apareció en la calle Colón, en El Llano, en un «local vacío, en alquiler desde hace tiempo». Los ataques cambian en julio de 2015, cuando un perro recibe un impacto de perdigón en la calle Velázquez, mientras estaba con su dueño en la terraza de un bar. El proyectil «atravesó la musculatura de la extremidad posterior. Lo pudimos extraer por el lado contrario al orificio de entrada», indicaban entonces los veterinarios que atendieron a la mascota. No obstante, este no fue el primer incidente con arma que se vivió en la ciudad. En 2013, en el barrio de Roces, se repitieron varios disparos desde un bloque que los vecinos decían tener localizado. Un perro resultó herido en una pata y otros dos, a los que su dueño paseaba por el parque de Matilde de la Torre, fueron también objetivo del francotirador.

En los últimos meses, Mejía identifica una nueva «moda»: trozos de carne, supuestamente emponzoñada, aparecen colgando de un cable por distintos puntos de la ciudad. Ocurrió en la calle Ezcurdia el 3 de julio; el 5 de julio, en la calle Fábrica de Loza, en El Natahoyo. Este martes, el escenario fue la plaza de Europa. «Sí es verdad que no es fácil que un perro llegue a los trozos colgados», reconoce Mejía. «Es para desafiar a los dueños. Si no, ¿por qué lo ponen?», se pregunta.

Cuatro años de cárcel

En paralelo al informe, el Círculo por los Animales de Podemos Xixón ha elaborado junto con Fauna Urbana un protocolo anti veneno. «Hemos añadido alguna cosa para presentarlo desde el grupo municipal», explica Mejía. A las líneas trazadas por Fauna Urbana de aumentar la vigilancia y amaestrar uno de los perros de la Policía para detectar veneno, el Círculo suma actuaciones en las zonas habilitadas para perros. Instalar vallados y limpiar o eliminar los arbustos, «donde es más fácil poner veneno», así como informar de las penas a las que se enfrentan los infractores en los carteles que identifican las zonas para canes son algunos de los nuevos puntos incluidos. «La idea es presentarlo al Pleno y que se vote», explica.

En cuanto a los plazos, el Círculo confía en que se tramite «en breve». El maltrato de animales está recogido en el Código Penal e incluye sanciones de seis a dieciocho meses de prisión e inhabilitación especial de dos a cuatro años, penas endurecidas en la última reforma de 2015.

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