Más de 300 ladridos junto al mar

Salida de los participantes en la San Silvestre canina en el Muro a la altura de La Escalerona. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA
Salida de los participantes en la San Silvestre canina en el Muro a la altura de La Escalerona. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

La San Silvestre canina reclama más zonas de recreo y control de la carne envenenada | 'Cleo' hizo «olvidar las penas» a un niño de trece años y a 'Chester' lo bajaron del Alto de la Madera «a ver cómo se relacionaba»

P. LAMADRID GIJÓN.

Los paseantes que ayer aprovecharon las buenas temperaturas para dar un paseo por el Muro se quedaron perplejos con la larga cola que discurría junto al Náutico al filo del mediodía. Una hilera llena de amigos peludos que formaban una gran algarabía entre tanto congénere. Eran, en concreto, más de 300 perros de distintos tamaños, colores y razas, unidos por un objetivo común: participar en la San Silvestre canina. María Eulalia Pérez, Alejandra Oñate y Lucía Díaz acudían por primera vez a esta cita, la sexta, organizada por la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano (Emulsa). Lo hicieron acompañadas por 'Kaiser' y 'Zoe', dos doberman, y por 'Erko', un bulldog francés. Este grupo de amigas aprovechó el paseo para reclamar «más zonas de recreo, pero no donde haya tráfico». También se estrenaban en la San Silvestre canina Covadonga Lueje y 'Giuli', un mestizo de pastor de tres años. «Me decidí a venir para da una vuelta y porque así, de paso, sociabiliza, que es un poco miedosa», explicó esta veterinaria gijonesa.

A su lado, Diego Antuña sujetaba la correa de 'Chester', un imponente mastín de cinco años. «Vivimos en un pueblo en el Alto de la Madera y pensé que podía ser una buena experiencia para él. Es tranquilo, a ver cómo reacciona con tantos perros», apuntó. Un barullo que no asustaba a 'Xisca', una shih tzu que acudió ataviada con una sudadera rosa y dos moñitos con gomas del mismo color. A sus dueños les gustaría que el Ayuntamiento permitiera pasear con las mascotas en más escaleras de la playa, pero sobre todo hicieron hincapié en la necesidad de «poner más vigilancia para evitar los trozos de carne envenenada».

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La pérdida de 'Perla'

Una problemática que llevó incluso a la convocatoria de manifestaciones este año. «Nos gustaría que nos dijeran qué debemos hacer si encontramos carne emponzoñada. Si hay que tirarla o llamar a la Policía», apuntaron. Por su parte, Jaime Peláez, de 13 años, recordó que su perrita 'Cleo' había sido un regalo de Navidad muy esperado años atrás. «Venía con un lazo rosa y verde que era más grande que ella; estaba muy mona», indicó. Esta 'westie', como reconoció su joven dueño, fue un gran consuelo porque meses antes de su llegada había fallecido 'Perla', la mascota de la familia. «'Cleo' hizo que me olvidara de las penas», aseguró. También participó en la San Silvestre canina 'Moli', una caniche toy sportinguista hasta en el nombre. «Teníamos reservado un macho de la camada, pero murió» y en lugar de 'Molinón' se le quedó la abreviatura, señaló Sofía Pérez. La dueña de 'Moli' se mostró satisfecha por la limpieza del lugar. «Parece que la gente se ha concienciado y recoge los excrementos», indicó.

Precisamente, el objetivo de esta iniciativa, enmarcada dentro de la Campaña de Sensibilización Medioambiental Ciudadana 2016-2017, es recordar la importancia de recoger los excrementos de los perros y utilizar las zonas verdes habilitadas para los canes. La animada comitiva se dirigió desde el Muro hasta Poniente, donde pudieron disfrutar de varias actividades de entretenimiento.

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