Lagareros y hosteleros de toda Asturias, en el último adiós a Alberto Acebal

El sacerdote, a las puertas de la iglesia de Cabueñes, ante la llegada de los restos mortales de Alberto Acebal. / DAMIÁN ARIENZA
El sacerdote, a las puertas de la iglesia de Cabueñes, ante la llegada de los restos mortales de Alberto Acebal. / DAMIÁN ARIENZA

La iglesia de Cabueñes lucía este sábado repleta de personalidades del mundo de la sidra

P. SUÁREZ GIJÓN.

«Queremos agradecer de corazón a todo el mundo que se ha acordado de nosotros en estos días». Así expresaba ayer Luis Acebal, sobrino del difunto Alberto Acebal Rivas, su gratitud ante las numerosas muestras de cariño recibidas por la familia en la despedida del que fuera uno de los más ilustres llagareros de Asturias, uno de los cuatro hermanos de la tercera generación de Sidra Acebal que modernizó la empresa familiar del Alto del Infanzón.

La iglesia de Cabueñes lucía ayer repleta de personalidades del mundo de la sidra que quisieron dar su último adiós a este «llagareru de los de antes», fallecido el viernes a los 90 años, y recordar anécdotas vividas en tiempos pasados. Representantes de lagares como Trabanco, Canal, Piñera, Cortina o Coro hicieron acto de presencia en el templo. «Algunos no han podido venir por encontrarse fuera de España, pero nos han enviado mensajes y telegramas dando el pésame. Si empiezo a decir nombres seguro que me dejo alguno», comentaba el sobrino.

Por su lado, el párroco de Cabueñes glosó con afecto la figura de Alberto Acebal, tarea en la que se apoyó en la necrológica publicada por EL COMERCIO. Los restos mortales del popular llagarero descansan ya en el cementerio de la parroquia.

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