Las lágrimas de San Lorenzo reúnen a los aficionados a la astronomía en Deva

Aficionados buscan las Perseidas en el cielo sobre Deva. / J. PAÑEDA
Aficionados buscan las Perseidas en el cielo sobre Deva. / J. PAÑEDA

Las condiciones del cielo fueron aceptables en la observación de las Perseidas organizada por la Sociedad Omega

E. C. GIJÓN.

Las lágrimas de San Lorenzo, estrellas fugaces que cada año abundan por estas fechas debido a que la Tierra cruza en su órbita restos del cometa 'Swift Tuttle' que se incendian y funden al entrar en su atmósfera, reunieron ayer en el Centro de Interpretación de la Naturaleza Monte Deva a cerca de dos centenares de gijoneses aficionados a la astronomía. La convocatoria partió de la Sociedad Astronómica Asturiana Omega.

La velada se inició con una conferencia del presidente de la citada entidad, Santiago Gándara, sobre los aspectos teóricos del fenómeno, para pasar luego a la práctica de la observación.

Las lágrimas de San Lorenzo o Perseidas, llamadas así porque las estrellas fugaces parecen surgir de la constelación Perseo, son pequeñas partículas que, por su tamaño, en la mayoría de los casos se funden antes de llegar a tierra. Gándara explicó que son visibles, a pesar de sus escasas dimensiones, de la misma forma que la piedra de un antiguo mechero emitía abundantes y bien visibles chispas, procedentes de partículas diminutas. En las noches con más abundantes Perseidas, como la de ayer y la próxima, no es raro ver una estrella fugaz cada dos o tres minutos aproximadamente, aunque, como es lógico, no se trata de un espectáculo programable. Como es obvio, cielos despejados son imprescindibles para cualquier práctica astrológica y, en ese sentido, la meteorología ayer fue simplemente aceptable, con nubes y claros.

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