La línea de autobús Gijón-Madrid mueve 22 millones y saldrá a concurso «en meses»

Viajeros cogen en Gijón un autobús con destino a Madrid. / PALOMA UCHA
Viajeros cogen en Gijón un autobús con destino a Madrid. / PALOMA UCHA

La concesión caducó hace cuatro años y sigue sin licitarse por problemas burocráticos. Fomento y Hacienda ultiman las reglas que lo desatascará

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

Los ministerios de Fomento y Hacienda ultiman un nuevo pliego con el que poder sacar a concurso las concesiones del transporte público por carretera. La cuestión se ha ido empantanado en los últimos años por una cadena de recursos y reformas legislativas. En la actualidad, de las 83 líneas contratadas, 44 tienen la licencia original caducada, según los registros de Fomento. En el departamento confían tener cerrado un nuevo formato de concurso «en los próximos meses».

Entre ellas se encuentra el contrato de gestión VAC-160 Madrid-León-Gijón, operado por Alianza Bus S. L. U., del grupo Alsa. Su duración inicial expiraba en agosto de 2013, pero la empresa sigue con el servicio a falta de que se convoque la nueva puja. La concesión incluye servicios intermedios del corredor, como puede ser León-Madrid. Desde hace un tiempo, Fomento ha dado transparencia a las grandes cifras del sector, lo que permite conocer que en conjunto, la línea ha movilizado entre 1,18 y 1,25 millones de viajeros al año desde 2013 a 2016.

Las estadísticas de Fomento llegan a detallar que en el mismo periodo su recaudación fluctuó desde los 22,1 a los 23,1 millones anuales. Se trata de una clientela a la que Alsa habría logrado fidelizar, a pesar de la competencia ferroviaria. Cabe recordar que en septiembre de 2015 el presidente del Gobierno Mariano Rajoy inauguró el AVE a León, lo que redujo en alrededor de 45 minutos el tiempo de viaje en Alvia entre Asturias y Madrid. El salto adelante del tren era innegable, pero en el último trimestre de aquel año el autobús consiguió despachar 316.012 billetes, lo que le suponía todavía un 4,1% más que el curso anterior.

Es cierto que en 2016 la línea ha visto mermado su aprovechamiento en un 1,5%, pero el paso atrás es moderado y sigue avalando una de las tesis que más repiten los directivos de la empresa de autobuses: la alta velocidad no tiene por qué quebrar su facturación si son capaces de dar con la tecla en cuanto a horarios, precios y calidad del servicio.

La compañía realiza esfuerzos siguiendo esa estrategia. En un día laborable oferta trece frecuencias para viajar a Madrid desde Asturias. El cliente que llega sin billete para subir en el siguiente servicio debe esperar un mínimo de quince minutos y un máximo de tres horas. La incorporación de pantallas individuales en la mayoría de los vehículos permite al usuario seleccionar su propia película para pasar un viaje que dura entre cinco y siete horas. Para quienes quieren un plus de comodidad, la compañía puso en circulación el servicio Supra.

Menos dinero por viajero

En lo tocante a precios, las estadísticas del ministerio indican que en 2013 la compañía lograba 19,4 euros por pasajero embarcado en el corredor, ratio que ha menguado y está ahora en euro y medio menos.

Estos serán los atributos con los que la compañía deberá concurrir a la nueva puja después de un largo tiempo de trabajo en solitario. La referencia más antigua del Boletín Oficial del Estado (BOE), en su versión electrónica, se remonta a 1998, y ya tenía el contrato la empresa.

De las exigencias que marcarán el nuevo concurso se sabe que Fomento quería otorgar algún tipo de preferencia a las compañías que invierten en modernizar la flota, utilizar motores más sostenibles, reforzar la seguridad y dar calidad al viajero. Se trata de evitar que el precio lo decida todo y el sector entre en una espiral de bajas temerarias. La intención de la administración es también variar ciertos aspectos de las denominadas como Obligaciones de Servicio Público.

Tarifas

En lo tocante a las tarifas, una de las novedades que han obligado a replantear el concurso estriba en la Ley de Desindexación de la Economía Española, de 2015. La norma desvincula la actualización de los precios a las subidas del Índice de Precios al Consumo, al objeto de no reforzar dinámicas inflacionistas. La nueva regla establece un nuevo indicador (el índice de garantía de competitividad) y vincula las subidas de tarifa a que el concesionario sea capaz de justificar el aumento de costes de producción. Hacienda trabaja ahora en un real decreto que debe pasar por el Consejo de Ministros y que marcará la pauta para concesiones como la del autobús.

No es la primera vez que la administración aborda el tema. En 2009 Globalia empezó una batalla judicial contra los concursos que organizaba Fomento. Según su impugnación, el sistema funcionaba de tal forma que en los catorce procesos ya librados se llevaba el contrato la misma empresa que ya lo tenía antes. Las sentencias empezaron a sucederse a partir de 2012, lo que obligó al ministerio a perfilar un nuevo pliego más abierto. Los trabajos avanzaron, e incluso se inició la licitación de la mitad de las licencias, pero la aprobación de la Ley de Desindexación ha obligado a detener el proceso y volver a redefinir sus reglas.

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