¡Ha llegado la hora de volar!

Sidra, empanada y jamón para reponer fuerzas.
Sidra, empanada y jamón para reponer fuerzas. / JOAQUÍN PAÑEDA

Los 30 equipos que compiten en el 'Día de las Alas' ya están en Gijón, donde presumieron de cacharros y ultimaron detalles

LAURA SAIZ

Muchos fueron los que ayer decidieron pasarse a contemplar cómo los treinta equipos que optan por el oro en el 'Día de las Alas' ponían a punto sus vehículos, dispuestos a lo largo del paseo del puerto deportivo, esto es, desde la plataforma de salto colocada frente a la cuesta del Cholo y hasta la estatua de Don Pelayo.

Una mano de pintura, girar y girar tornillos, un apaño por aquí, una lata de RedBull por allá y, tachán, cada aparato volador iba cogiendo forma. Mientras algunos curiosos que todavía no se habían enterado de que esto iba de cacharros voladores miraban suspicaces sin entender qué hacían esos armatrostes tan originales por allí, otros -algunos amigos y familia de los participantes- daban ánimo a los equipos al grito de «¡sois los mejores!». Y más les vale serlo, porque la competición que empezará hoy al mediodía está muy reñida.

Los equipos han llegado a la ciudad con «muchas ganas e ilusión». Ninguno pierde comba y, tras descargar todo el material a primera hora de la mañana de ayer y hacer una parada técnica para comer, volvieron rápido al lío, como fue el caso de los asturianos que se suben a La Loco-Voladora, quienes ya habían prometido «espectáculo puro y duro». Ellos amenizaron la tarde al público y a sus compañeros con culinos de sidra.

Gijón no pierde comba en esto de organizar actividades deportivas y, mucho menos, actos festivos. Aquí se nota que sigue siendo verano y nada impide, ni siquiera septiembre, que con los pocos rayos de sol que se dejan ver la gente inunde las calles. Es una intensa jornada la que queda por delante, teniendo en cuenta los diecisiete días de fiesta que se celebrarán en el barrio de Cimavilla. El mismo que la pasada tarde acogía a los competidores y que da cobijo a la plataforma de lanzamiento.

Los técnicos de RedBull fueron los primeros, ayer, en lanzarse al mar. Hoy lo harán los participantes. A primera hora de la mañana, los jueces examinarán los vehículos meticulosamente, así como los disfraces de la tripulación porque, cuanto más originales sean, mejor. Cuando todo esté listo comenzará el espectáculo: cinco horas de bailes, música y caídas libres que acabarán con un solo ganador, el que consiga camelarse a los jueces con su actuación, recorrer más metros e impresionar con el diseño de su aparato volador. Para rematar el domingo, y si aún quedan fuerzas, en la playa de Poniente, se celebrará la Holi Peace, el festival de colores originario de la India.

El 'Día de las Alas' espera congregar a miles de espectadores en Gijón, lo que agrada a José Luis Almeida, presidente de Otea (Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias), quien quiere «felicitar al Ayuntamiento de Gijón por esta iniciativa y ponerles como ejemplo para el resto de ciudades asturianas». Considera la actividad «uno de los grandes hitos de este verano y una decisión muy valiente». Además, ha recalcado la importancia de «crear una buena imagen de la ciudad que ayude a los hosteleros locales a beneficiarse del turismo» y rechaza completamente otras propuestas lúdicas que tienen lugar durante el verano «como los macroconciertos y festivales que ofrecen bebida y comida. Eso no aporta al negocio local». Lo que está claro es que aunque el verano se va volando, todavía queda mucha actividad en el calendario gijonés.

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