«Todos llevamos dentro lo de ayudar»

Pablo Rodríguez Fernández, en el parque Teodoro Cuesta. / PALOMA UCHA
Pablo Rodríguez Fernández, en el parque Teodoro Cuesta. / PALOMA UCHA

El gijonés Pablo Rodríguez Fernández, de doce años, impulsa campañas solidarias de Acción Católica Infancia | Quiere organizar un torneo de fútbol solidario para la misión de Benin y una gala benéfica con la que recaudar fondos para los niños con cáncer

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

«Piensas en un niño y no crees que pueda hacer mucho, pero cada año intentamos hacer huellas pequeñas que van creando otras más grandes y forman un camino». Pablo Rodríguez tiene doce años y estudia 1º de la ESO en el instituto Emilio Alarcos. Le gusta leer -acaba de terminar 'Estudio en escarlata', de Arthur Conan Doyle- y la música de los 80, pero ante todo disfruta ayudando a los demás.

Lo hace como representante de Acción Católica Infancia, con la que empezó a colaborar a través de la parroquia de La Milagrosa. El año pasado, junto con sus compañeros, preparó un torneo benéfico con el que recaudaron 450 euros para proyectos en Benín. Este curso quieren repetir esa experiencia, pero también incorporar una nueva causa: «Ayudar a los niños con cáncer».

Fueron sus padres, Jorge y Nieves, quienes le inculcaron «el querer a los demás». «Y se lo agradezco mucho», reconoce Pablo, que razona con una calma y profundidad impropias de su edad. «En lugar de apagar la televisión en cuanto sale algo que no gusta, mis padres me hacen mirar y reflexionar sobre ello. Eso ayuda bastante». Sabe que a veces los adultos subestiman a los niños, que quizá solos no pueden hacer gran cosa pero unidos tienen un poder enorme. «Muchos niños pueden hacer cosas grandes. Un adulto en las mismas circunstancias tampoco puede hacer gran cosa», reflexiona con una lógica aplastante. Y es que, expone, «seguimos siendo niños, pero desde nuestro ámbito podemos colaborar simplemente con ver a un compañero que lo está pasando mal y animarle a que venga con tu pandilla». «Hacer pequeñas cosas, pero muchas veces, es incluso mejor que hacer algo grande solo una vez, como hacen muchos adultos», recuerda.

En el grupo, «se nos ocurren muchos planes para recaudar dinero y cada año tenemos algo que hacer». Este curso, dice con determinación, «vamos a ayudar a los niños con cáncer y para ello tenemos cuatro ideas, todas muy locas». Una de ellas es lograr la colaboración de los jugadores del Sporting, para lo cual ya tienen un plan definido. «Queremos hablar con Fernando Fueyo, párroco de El Coto y capellán del Sporting, y pedirle que nos ponga en contacto con los jugadores del equipo para llevarlos al hospital y que los niños los conozcan. Nos gustaría que cediesen una bufanda o una camiseta firmada para dársela». También «hablamos de localizar a una protectora de animales e intentar llevar perros al hospital para que los niños, no sé, jueguen con ellos». O «ir nosotros a visitarles y hacer talleres... pasar una tarde divertida con ellos en el hospital».

Pero la idea predilecta de Pablo, la que le emociona contar, y «necesita muchísimo apoyo» es una gala benéfica. Aunque de momento se trate de un proyecto por definir, también tienen esbozado un plan para llevarlo a cabo: «Contactar con un colegio o un teatro pequeño -porque tampoco tenemos mucho presupuesto para organizarlo- y con, por ejemplo, un grupo de magos para que hagan trucos. Sería genial contar con los jugadores del Sporting para que la gente vaya, se haga una foto con ellos y vea la actuación, todo por unos cinco euros». El dinero recaudado se lo darían a una asociación que trate con estos niños. Mientras habla de su propuesta se le ocurre que «estaría bien que ellos fueran también a la gala, aunque eso no lo hemos hablado aún». «Esta idea me encanta y me llama muchísimo la atención porque creo que es cuando más dinero vamos a recaudar, pero uf, conseguir tantos contactos es complicado», asume.

Médico o periodista

Pablo tiene claro que para poner en marcha acciones benéficas «tienes que pensar bien para quién lo haces». «El año pasado salió lo de Benin, éste los niños con cáncer; pero a lo mejor el próximo son los refugiados. Y para eso hay que informarse, ver las noticias, enterarse de lo que ocurre y nunca apartar la vista». Apenas sorprende escucharle decir que de mayor quiere ser médico, porque le gusta «la idea de ayudar a gente enferma, tanto en consulta como en un laboratorio o en Médicos Sin Fronteras», o periodista, «para contar al mundo lo que está pasando, transmitir las desigualdades que existen y lo que se puede hacer para solucionarlo». «Creo que todos llevamos dentro lo de ayudar a los demás. Lo que pasa es que hay gente que se pone manos a la obra y otros que se quedan parados. A los segundos les diría que se intenten unir a un grupo (católico o no) y ya verán cómo pueden poner su granito de arena».

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