El mago de Oz abre camino a la robótica

El mago de Oz abre camino a la robótica
Varios niños disfrazados de espantapájaros, leones, hombres de hojalata y de la pequeña Dorothy, antes de representar el último capítulo del cuento en el patio de la escuela infantil. / AURELIO FLÓREZ

La escuela Gloria Fuertes utiliza el cuento para enseñar programación y ayudar a los niños a desarrollar inteligencias múltiples

Elena Rodríguez
ELENA RODRÍGUEZGijón

Espantapájaros, hombres de hojalata, leones, hadas y brujas buenas y malas de tres a cinco años se dirigieron ayer al país de Oz para ayudar a Dorothy, la protagonista del conocido cuento de Lyman Frank Baum, a volver a su casa, en Kansas. Desde fuera del patio de la escuela de Educación Infantil Gloria Fuertes, decenas de padres seguían divertidos, móvil en mano, el último capítulo de una historia que comenzó a principios del trimestre y que ayer, último día lectivo antes de las vacaciones, acabó en fiesta.

El centro eligió esta narración para enseñar a los pequeños a manejar robots y desarrollar inteligencias múltiples a través de la superación de retos. Según explicó la directora, Yolanda Camello, este proyecto se enmarca dentro de otro, una yincana robótica, que comparten las cinco escuelas de Educación Infantil de Gijón (Gloria Fuertes, Miguel Hernández, José Zorrilla, Las Mestas y Alejandro Casona).

Así, con robots que se han ido prestando unas a otras, llegó a la escuela 'Next', que ayudó a los niños a enseñar los números al espantapájaros de la historia, que se lamentaba de no tener cerebro, y poder trabajar así la lógica-matemática. 'Zowi' apareció después para tender la mano al hombre de hojalata, sin corazón, para profundizar en las emociones y mejorar la psicomotricidad. Más tarde conocieron a 'Ozobot', otro ingenio electrónico programable que les sirvió para aprender los planetas de la mano del mago de Oz, y a 'Dash', con el que trabajaron el lenguaje para infundir valentía al león de la historia tras haber leído '¿A qué sabe la luna?'. Más familiarizados han estado con su propio robot, 'Cubeto', un cubo que han aprendido a programar para que se mueva por un tablero de madera, siguiendo los pasos de Dorothy.

Todos los retos que el profesorado, a través de los robots y del cuento, les iban poniendo los han ido superado y de ello queda constancia en los libros de fichas que ayer mostraron con orgullo a sus padres, muy implicados también en el proyecto.

Durante estos tres meses, la escuela ha sido un país de Oz en sí mismo, con aulas y pasillos decorados con paisajes y personajes de la historia.

Para cerrar el último capítulo, los niños disfrutaron de una comida en el patio con brochetas de frutas, bizcochos en forma de corazón y galletas. Una forma dulce de despedir a Dorothy y devolverla a casa después de que un fuerte tornado la separara de sus tíos.

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