'Makelele', culpable de asesinato

'Makele', ayer, haciendo uso del turno de la última palabra una vez conocido el veredicto de culpabilidad. /  AURELIO FLÓREZ
'Makele', ayer, haciendo uso del turno de la última palabra una vez conocido el veredicto de culpabilidad. / AURELIO FLÓREZ

La deliberación del tribunal se prolongó durante más de diez horas. Siete miembros votaron a favor y dos en contra «Yo no la maté», sostuvo el condenado tras conocer el veredicto del jurado popular

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Culpable de asesinato. Los miembros del jurado popular determinaron ayer que Abdou Ndiaye, 'Makelele', mató a la hostelera Sonia Meléndez Mitre. Y lo hizo «con un plan previamente urdido, aprovechándose de su corpulencia y sin que la víctima tuviese posibilidad de defensa». El veredicto se produjo por mayoría (siete votos a favor y dos en contra) después de casi diez horas de deliberación y apreciando, además, el agravante de discriminación por razones de género, una circunstancia introducida recientemente en el Código Penal.

El procesado, ya conociéndose sentenciado, hizo uso del derecho a la última palabra para reiterar su inocencia: «Yo no la maté», aseguró. Escuchó la resolución del jurado popular aparentemente impasible, como se mantuvo a lo largo de los cinco días que se prolongó la vista oral en la Sección Octava de la Audiencia Provincial. Con semblante muy serio, con las manos entrelazadas y apoyadas en las rodillas, no gesticuló en ningún momento y apenas se movió. Su abogada, Ana Gloria Rodríguez, mostró su intención de recurrir la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) una vez que el magistrado Bernardo Donapetry dicte la resolución judicial teniendo en cuenta la postura del jurado popular.

El veredicto se ajusta a lo mantenido por la acusación particular, ejercida por el abogado José Joaquín García. Consideraba los hechos, acaecidos el 16 de julio de 2015, como asesinato y mantenía que había existido alevosía, ya que la hostelera, de 48 años, no tuvo posibilidad de defenderse cuando fue atacada en su propio domicilio del barrio de El Lauredal. Murió por estrangulamiento y aplastamiento del pecho. En el cadáver fueron encontrados restos de semen de Abdou Ndiaye, 'Makelele'. Otra de las pruebas de cargo que pesaban contra él era el posicionamiento de su teléfono móvil en el entorno de la casa de la víctima, adonde aseguró no haber acudido el día de autos.

El jurado aprecia el agravante de discriminación por razones de géneroAcusación particular y fiscalía solicitan veinte años de prisión para el condenado

Esas contradicciones fueron tenidas en cuenta por el jurado, a lo que se suman las amenazas y las discusiones que la víctima y el presunto asesino -la sentencia no es firme- mantuvieron las semanas anteriores a la muerte por el deterioro en la relación personal y laboral entre ambos.

Responsabilidad civil

El fiscal Luis Miguel Llorente elevó la solicitud de la condena a los 20 años de prisión al conocer el veredicto. Solicita, en concepto de responsabilidad civil, indemnizaciones para los familiares de la fallecida: 120.000 euros para la hija de Sonia, 60.000 euros para la madre y 30.000 euros para el hermano por los daños morales ocasionados. La acusación particular eleva la petición de las cuantías a 200.000 euros en el caso de la hija, 100.000 euros para la madre y 60.000 para el hermano. Ambas acusaciones solicitaron la prórroga de la prisión preventiva para el procesado hasta que la sentencia sea firme.

Uno de los aspectos que el jurado ha descartado ha sido el agravante de parentesco, ya que, a su parecer, no ha quedado debidamente acreditado que entre el acusado y la víctima existiese una relación consolidada y mantenida en el tiempo, pese a lo que mantenía la familia, la cual aseguró que 'Makelele' acudía con frecuencia a comidas organizadas por la madre y los tíos y que las dos últimas Navidades antes de la muerte Sonia no había acudido a la cena familiar por acompañarlo a él.

A lo largo de todo el proceso, desde que se le tomó declaración por primera vez como testigo, el procesado mantuvo su inocencia, asegurando que no había estado en casa de la mujer el día del crimen y que tampoco se había cambiado de ropa a lo largo de la jornada. Los informes de las compañías de telefonía móvil lo posicionaron en el barrio de El Lauredal la tarde del crimen y las cámaras de grabación de La Ruta de los Vinos lo recogieron a lo largo del día con dos vestimentas diferentes.

Con el veredicto se puso fin a cinco jornadas de juicio en las que declararon una treintena de testigos y peritos. El presidente de la sala deberá ahora dictar la sentencia.

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