«Mientras mi maltratador sigue libre, soy yo la que tengo que vivir encerrada»

Natalia Menéndez, con el brazo en cabestrillo, rodeada de amigos ante el Palacio de Justicia de Gijón.
Natalia Menéndez, con el brazo en cabestrillo, rodeada de amigos ante el Palacio de Justicia de Gijón. / ARNALDO GARCÍA

Una gijonesa lleva a cabo una protesta ante el Palacio de Justicia para reclamar «condenas más ágiles y duras» contra la violencia machista

Chelo Tuya
CHELO TUYAGijón

«Mientras mi maltratador sigue libre, soy yo la que tengo que vivir encerrada». Natalia Menéndez protagonizó ayer, junto con un grupo de amigos, una concentración ante el Palacio de Justicia de Gijón. Lo hizo la gijonesa, que denunció a su marido tras agredirla en 2016, para exigir «condenas más ágiles y duras» contra la violencia machista. «Que no salgan de la cárcel».

La de ayer era, según explicó, «la séptima vez que tengo que venir», tras otros tantos quebrantamientos de condena. Su todavía marido -«no me da el divorcio», explica-, tiene una orden de alejamiento en vigor. No obstante, la defensa del aludido explicó que las anteriores denuncias «fueron sobreseídas». En el juicio celebrado ayer, la jueza del Juzgado de Violencia sobre la Mujer falló el traslado de la causa al Juzgado de lo Penal.

«Él quiere matarme, lo ha intentado muchas veces», aseguró la denunciante. Su periplo por los juzgados comenzó en octubre de 2016. Su marido, B. F. S., le dio «una paliza», explicó. De ella le quedan, según narró, «lesiones importantes, como la de la espalda». A partir de aquella primera denuncia, que se saldó en una condena contra él, se han sucedido «los quebrantamientos de condena» que ella ha denunciado ante el juzgado.

«Él quiere matarme, lo ha intentado varias veces», asegura Natalia Menéndez

Debido a la última, su todavía marido pasó la noche en los calabozos del juzgado a la espera del juicio, celebrado a las diez de la mañana de ayer. «He tenido que cambiar de dirección muchas veces, incluso me he ido de Asturias. He perdido mi trabajo y mi vida».

En la Casa Malva

Lamenta la víctima «el poco apoyo que tenemos». Usuaria de la Casa Malva, reconoce que su paso por el dispositivo «fue lo mejor que me ocurrió», así como disponer del Atenpro, el teléfono de emergencia que gestiona la Policía Nacional en colaboración con el Instituto Asturiano de la Mujer. Madre de una hija de una pareja anterior, dijo que es «precisamente por ella por la que hago esta protesta pública: para que no agredan a ninguna mujer más».

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