«Hasta que no vea las máquinas y les perres del soterramiento de vías no me creeré nada»

Salvador Menéndez, en la avenida de Argentina. / AURELIO FLÓREZ
Salvador Menéndez, en la avenida de Argentina. / AURELIO FLÓREZ

Salvador Menéndez, presidente de la Asociación de Vecinos Alfonso Camín de La Calzada | «El embotellamiento en el barrio es un hecho. Apenas hay salida hasta Veriña y el túnel de Aboño lleva más de cuatro años cerrado. Hay que abrirlo»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Nacido en pleno corazón de la Cuenca del Nalón, Salvador Menéndez (Tuilla, 1944) reconoce que siempre sintió «curiosidad y pasión» por la lucha social. Después de recalar en Gijón a los 18 años y dedicar su vida laboral a los montajes y los astilleros -donde participó activamente en los comités de empresa-, Menéndez se encuentra ahora jubilado y entregado a la lucha vecinal. De esta forma, suma ya trece años en la asociación de vecinos Alfonso Camín de La Calzada, los dos últimos como presidente. Un barrio muy de actualidad en asuntos tan variopintos como la contaminación, el plan de vías, la gestión de residuos o el futuro de la movilidad.

-Después del anuncio de Arcelor de nuevas medidas contra la contaminación, ¿los vecinos del barrio siguen vigilantes?

-Nosotros durante muchos años fuimos pioneros en la lucha contra la contaminación. Que nadie entienda que estamos en contra de las empresas, eso desde luego. Son el sustento de muchas familias aquí. Lo que sí decimos y seguiremos diciendo es que hay que aplicar las máximas medidas posibles para que el barrio no respire veneno. Todo lo que sean medidas para rebajar la contaminación, bienvenidas sean. Habrá que estar expectantes y ver si repercuten realmente en la salud de los vecinos, ese es el asunto.

-¿Se nota en el día a día?

-Los vecinos en estos momentos se están resignando, pensando que hay que vivir con ello. Normalmente vienen por aquí después de haber pasado por el ambulatorio a causa del asma y nos comentan. Eso no quita que la preocupación y la lucha por mejorar la calidad de vida tienen que seguir ahí.

-Pero no son solo las empresas.

-No. Calculamos que por la avenida Príncipe de Asturias pasan más de 7.000 coches al día, que es otro asunto que hay que mirar.

-En relación a esto, el Plan de Movilidad tratará de minimizar el uso del vehículo privado.

-Siempre defendimos que la autovía fuese por Aboño, ya que de esta forma quitaríamos mucha contaminación del barrio de La Calzada. Por Príncipe de Asturias no deberían pasar camiones con cargas tóxicas e inflamables, pero en Cuatro Caminos se ven muchísimos y es algo preocupante. El embotellamiento en el barrio es un hecho, apenas hay salida hasta Veriña y el túnel de Aboño lleva más de cuatro años cerrado. Hay que abrirlo. Por este motivo, todos los coches que vienen de la zona de Candás tienen que entrar por el barrio, cuando sería un verdadero desahogo que este túnel estuviera operativo.

-En el borrador del plan se marca un límite de 20 kilómetros por hora para algunas calles. ¿Es necesario?

-Aquí en La Calzada con limitaciones de 30 kilómetros por hora sería suficiente. En el centro ya no me meto, porque es otra zona con diferentes necesidades, pero 20 kilómetros por hora me parece demasiado escaso.

«Cuello de botella»

-¿Hay problemas para salir o entrar en el barrio?

-Sí, ya que la avenida de Argentina es la única salida y Juan Carlos I es un cuello de botella del que es imposible salir. Hacer la avenida de Argentina de un solo sentido está muy bien, pero en cualquier momento que venga los Bomberos o la ambulancia hay que saltar por encima de la acera. Además, hay un cabreo grande de los vecinos porque ahora es la cuarta o la quinta vez que se ponen a reparar la avenida. Si solo contamos con una salida clara y muchas veces está en obras es un asunto que hay que solucionar.

-Finalmente, se ha anunciado el soterramiento de las vías ferroviarias hasta La Calzada. ¿Lo echaban en falta?

-Nuestra propuesta siempre fue enfocada a que el soterramiento de vías llegase hasta Veriña. Aquí vinieron, sin embargo, con mucho humo durante los últimos años. Yo hasta que no vea un proyecto, las máquinas y les perres no me creeré nada. Son muchos años ya y el proyecto sigue en el aire. Sobre el tema de la losa tendremos que ver el proyecto definitivo, por lo que de momento no podemos opinar. Podría ser una primera salida, claro, pero de momento no tenemos nada en claro.

-Entre los vecinos también se debate sobre la gestión de residuos en la ciudad y el papel de la depuradora.

-Así es. Como asociación estamos rotundamente en contra de que los lodos de la zona este vengan a la oeste. Ya asumimos en su día lo que teníamos que asumir, la depuradora está ahí y no hay más: que cada palo aguante con su vela. Tendrán que arreglarse de otra forma, ya que nosotros ya somos de los barrios más contaminados de la ciudad y aquí no caben más residuos. No descarto hablar personalmente con los concejales a ver si cogen el toro por los cuernos y crean un plan específico para las zonas con menor capacidad de saneamiento.

-En materia de seguridad ciudadana, ¿el barrio se encuentra en buen momento?

-Cada cierto tiempo viene la Policía a reunirse con nosotros e intercambiamos alarmas y experiencias que nos transmiten los vecinos. Hubo hace unos días algunas quejas enfocadas en el movimiento de coches a altas velocidades por algunas calles del barrio. Hacen los clásicos recorridos de madrugada y eso no está permitido. Es por la zona de Rosalía de Castro. Hace una temporada, además, estuvimos preocupados con el tema de robos en pisos. Afortunadamente, parece que esto amainó un poco. Eran grupos organizados que dejaba señas en pisos para saber si los inquilinos estaban dentro o si se trataba de pisos vacíos.

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