María Elena Peón, viuda de El Presi, fallece a los 88 años

María Elena Peón, con una foto de El Presi, el 12 de junio de 2008, cuando se cumplían 25 años de la muerte de su marido. / LUIS SEVILLA

Natural de Lastres, contrajo matrimonio con el cantante en 1950. Juntos vivieron diez años en Latinoamérica hasta su regreso a Asturias

A. AUSÍN / P. LAMADRID GIJÓN.

«Una mujer muy alegre y con gran sentido del humor». Así era María Elena Peón Rivero, viuda de José González Cristóbal 'El Presi' (Gijón, 1908-1983), el máximo exponente de la canción asturiana de todos los tiempos. María Elena falleció el viernes en Gijón, donde vivía en una residencia del ERA, a los 88 años y el funeral en su memoria se celebrará mañana en la iglesia de los Capuchinos a las cinco de la tarde. Elena, natural de Lastres, y El Presi contrajeron matrimonio en 1950 y juntos vivieron diez años en Latinoamérica, que recorrieron llevando su arte a numerosos rincones y retornaron a Asturias para seguir dando realce a la canción asturiana.

A la muerte de El Presi, en 1983, a los 74 años, María Elena luchó lo indecible por perpetuar su memoria hasta lograr que su marido tuviera presencia con un busto en su barrio natal, El Carmen, además de ser recordado también en una plaza de Oviedo y en Madrid. En 2008, en el veinticinco aniversario de la muerte de su marido, María Elena Peón declaraba a EL COMERCIO: «El Presi es ya un mito». También desvelaba cuál era su canción favorita de todas las que le escuchaba cantar: la mítica 'Si yo fuera picador'; precisaba que la de él quizá fuera 'Xilguerín parleru', «pues con ella vendió un millón de elepés y obtuvo un disco de oro» y defendía también la decisión de su marido de acompañar algunos temas a la guitarra, criticada entonces por los puristas. «Él fue un renovador de la canción asturiana y siempre fue fiel a su estilo particular», sostenía. Para finalizar la entrevista reconocía: «Todavía me emociono cuando paso por su plaza».

Apego a la tierra

Un espacio situado en la confluencia de la calle del Carmen y Numa Guilhou reclamado por diferentes colectivos sociales que quisieron reivindicar la figura de El Presi. El cantante siempre tuvo mucho apego a su tierra, de tal forma que, a pesar de llevar una vida acomodada al otro lado del charco, siempre quiso regresar a su patria chica. «Estábamos muy bien instalados, pero él siempre quiso volver a Asturias. No era igual estar aquí entre los suyos, los que conocían y apreciaban mejor su música», recordaba María Elena en la entrevista concedida a este diario. Ella no dudó en seguir a su marido allá donde sus cualidades artísticas fueran requeridas y valoradas.

Según sus allegados, acudía a todos los conciertos que podía para disfrutar de las dotes de El Presi sobre un escenario. El cantante le dedicó una de sus temas más conocidos: 'Soy de Lastres', aunque en su repertorio también brillaban otras muchas, como 'En la ventana', 'Campanines de mi aldea' y 'La mariñana'. María Elena era, además, la madrina del músico y productor asturiano Paco Loco.

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