Marineros contra el cambio climático

Un voluntario de Greenpeace explica a las visitas el sistema de comunicaciones del barco. / TAREK HALABI
Un voluntario de Greenpeace explica a las visitas el sistema de comunicaciones del barco. / TAREK HALABI

Voluntarios de Greenpeace muestran en El Musel su mayor navío, el 'Esperanza'

M. MORO GIJÓN.

La lluvia y el derbi futbolístico regional no impidieron ayer que decenas de personas se acercasen hasta El Musel para visitar el 'Esperanza', el mayor y más veterano de los tres barcos de la ONG Greenpeace. Un navío que ha navegado por todos los mares y que ha protagonizado campañas de gran repercusión mundial como la llevada a cabo contra los barcos japoneses de caza balleneros.

Fue construido en Gdansk (Polonia) en 1984 y hasta que empezó a trabajar para Greenpeace en 2002 era usado como barco de bomberos. Tiene 72 metros de eslora y una velocidad máxima de 16 nudos, así como capacidad para navegar en el hielo. Guiados por voluntarios de la organización, tres de ellos asturianos, los visitantes pudieron conocer los lugares más sorprendentes del buque como las lanchas con las que los activistas verdes realizan sus famosas acciones, el puente de mando donde se controlan todos los sistemas de navegación, o el helipuerto, la gran cubierta donde aterrizan los helicópteros. Con una tripulación internacional de 32 personas (el idioma oficial a bordo es el inglés), el buque recorre la cornisa cantábrica como parte de la misión 'Salvar el Clima', que pone de manifiesto la existencia de alternativas a las fuentes de energía que provocan el calentamiento global.

Un matrimonio de Oviedo, Crisanto y Conchita, se enteraron por su hija Alba que el 'Esperanza' hacía escala en Gijón. Los tres fueron de los más madrugadores que acudieron a visitar el navío. «A nosotros no hace falta concienciarnos sobre el problema del cambio climático. He sido socia de Greenpeace y de otras organizaciones ecologistas muchos años», aseguraba la madre.

Cerca de ellos, un visitante de Llanes aseguraba que «yo vengo por ver el barco, no comulgo con lo que hace esta gente». «No veo bien que ataquen a un atunero cuando éste no puede defenderse o que visiten La Coruña y peguen una pancarta en su almacén de carbón, la Medusa», decía.

Al acabar el recorrido por el barco, todos los grupos de visita incluido el de la familia ovetense, visionaron en el hangar un vídeo con imágenes de las acciones más espectaculares que ha protagonizado la organización en su historia. Antes de volver a tierra votaron por sus villanos contra el clima. Podían elegir entre Trump, Rajoy, Darth Vader y el Joker.

Hoy, último día

Quienes se hayan quedado con ganas de visitar el buque de Greenpeace hoy tienen otra oportunidad antes de que prosiga escala hacia Bilbao. El horario de puertas abiertas vuelve a ser de 10 a 13.30 y de 16 a 20 horas.

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