«La mayor parte de las alertas sanitarias por radioactividad en los alimentos es por setas»

Julián Alonso, ayer, en El Coto. / CITOULA
Julián Alonso, ayer, en El Coto. / CITOULA

Una conferencia sobre el efecto de contaminantes que pide «prudencia sin alarmismo» pone fin a las XXIV Jornadas Micológicas Villa de Gijón

E. C. GIJÓN.

Que con las setas hay que tener cuidado forma parte del saber popular desde hace mucho tiempo y cualquier manual de micología deja claro desde el primer momento que la única forma de comer hongos con seguridad es conocer la especie recolectada y saber diferenciarla de las similares. Ayer, el presidente de la Sociedad Micológica Lucus y doctor en Biología, Julián Alonso, pidió una nueva precaución, sin provocar alarmismos, en la conferencia de clausura de las XXIV Jornadas Micológicas Villa de Gijón: las setas absorben con mayor intensidad que otros alimentos los metales pesados y, además, «la mayor parte de las alertas sanitarias por radioactividad en los alimentos se debe a setas» que crecieron en terrenos donde se produjeron accidentes nucleares.

La primera advertencia se matiza por la circunstancia de que el relativo peligro se circunscribe a hongos recogidos al lado de carreteras o en zonas muy industrializadas. Las setas absorben más metales pesados que las plantas, básicamente porque el micelio del que salen a la superficie como fructificaciones tiene una distribución en la tierra similar a una red soterrada, lo que supone, por decirlo así, una vinculación con el suelo más intensa de la que las raíces proporcionan a las hortalizas. No obstante, Julián Alonso aclaró que la proporción de setas en una dieta normal es poco significativa y, por lo tanto, los efectos negativos no suelen ser importantes ni preocupantes.

En ese contexto, tres son los consejos del experto para minimizar daños en la salud: evitar la recogida de setas junto a carreteras o cerca de grandes industrias; eliminar o reducir la ingesta de una especie de champiñón, agaricus urinastens, especialmente dotado para captar y almacenar cadmio, y comprobar en el etiquetado que setas adquiridas en conserva no proceden del Este de Europa (por la radioactividad de Chernóbil). En ese sentido, hay que tener en cuenta que existe un control de alimentos procedentes de fuera de la Unión Europea, pero hay repúblicas de la antigua URSS que están integradas en la comunidad y, por lo tanto, las mercancías circulan libremente.

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