Los menores tutelados por Servicios Sociales aumentaron un 22% en un año

116 niños y adolescentes gijoneses están protegidos por el Principado. El abandono físico y las negligencias son las principales causas

P. LAMADRID GIJÓN.

La cifra de menores cuya protección pasa a depender de la Administración va en aumento. En el concejo, 116 niños y adolescentes estaban bajo el amparo del Principado el año pasado, tal y como reflejan los datos recogidos en la memoria del Instituto Asturiano para la Atención Integral a la Infancia (IAAII). Es decir, un 22% más que en el ejercicio anterior, cuando eran 95 los menores cuyo bienestar era controlado por la Consejería de Servicios y Derechos Sociales. Era la cifra más baja registrada en los últimos ocho años. El pico más alto se produjo en 2010, cuando fueron 168 los niños y adolescentes gijoneses protegidos por el sistema.

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Los expedientes de protección abiertos el año pasado en Gijón supusieron un 22,8% de los 508 contabilizados en Asturias. El incremento en el ámbito regional fue casi idéntico al local, con un 23%. El grueso de los casos que llegan a la consejería proceden de los servicios sociales municipales, así como de la Fiscalía de Menores, la Policía y la Guardia Civil. Pero también notifican las irregularidades detectadas en el entorno de un niño o adolescente desde los hospitales y otras entidades. Curiosamente, son muy escasas las demandas de protección de menores que se abren a instancias del sistema escolar. En concreto, solo fueron trece en toda Asturias. Respecto a los motivos que desembocan en situaciones de riesgo para los más jóvenes, el abandono físico y las negligencias en su cuidado son las causas más frecuentes. En segundo, se sitúan las dificultades para controlar la conducta de los menores. Un problema que se ha acrecentado, en gran medida, en los últimos años. Hoy en día, los adolescentes son protagonistas del sistema de protección. La tutela de este colectivo se disparó un 35% el año pasado. El Principado protege a 143 asturianos de entre 14 y 16 años, una cifra muy superior a los 107 registrados el anterior. También por encima de la registrada hace seis años, con un matiz importante. El escenario ha variado, no solo en número, también en cuanto al perfil. Ya no son los menores extranjeros no acompañados los que necesitan del acogimiento oficial.

Agresión a los padres

Ahora son adolescentes asturianos quienes llegan a los centros regionales porque sus propias familias renuncian a su custodia. La mayoría lo hacen porque sus padres son incapaces de controlares sus conductas conflictivas, en ocasiones relacionadas con el abuso de alcohol y sustancias estupefacientes.

Según la última memoria del Instituto Asturiano para la Atención Integral a la Infancia, de los 508 menores que tuvieron que ser protegidos el año pasado, 143 tenían entre 14 y 16 años, un 35% más que el año anterior. Una cifra que llega pareja al crecimiento de las familias que confiesan tener problemas con la conducta del menor. Si en 2010 ese paso lo dieron 56 familias, el año pasado fueron 85 las que renunciaron. Un 50% más. La renuncia a la tutela llega, en el grueso de los casos, después de una agresión del menor al padre o a la madre. El informe estadístico elaborado por el organismo regional indica que las intervenciones en familias por estar los menores involucrados en delitos se duplicaron en 2016.

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