El uso del metal y los cultos cristianos, últimos hallazgos en la villa de Veranes

José Avelino Gutiérrez y Carmen Fernández Ochoa, durante su ponencia en el Ridea. / MARIO ROJAS

Carmen Fernández Ochoa y Avelino Gutiérrez inician en el Ridea las ponencias por los cien años del descubrimiento del yacimiento gijonés

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Desde que el cura Manuel Valdés comenzase sus pesquisas sobre el Torrexón de San Pedro, unas antiguas ruinas situadas en el barrio de Veranes, las interpretaciones, estudios y excavaciones se han sucedido a lo largo de cien años. Así, el relato sobre su uso y procedencia ha ido cogiendo forma merced al paso de los años y de los nuevos descubrimientos, tirando abajo antiguas creencias y enfocando más nítidamente el modo de vida de nuestros antepasados. Para poner en su lugar los últimos avances recabados en la villa romana, los investigadores Carmen Fernández Ochoa y José Avelino Gutiérrez González acudieron ayer al Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) para impartir dos charlas en el marco de los cien años de su descubrimiento.

«Nos quedaba una zona por excavar y, en 2012, apareció una piedra con cuatro crismones. Es decir, símbolos que aluden a Cristo y que demuestran que ya había culto cristiano entre los siglos VI y VII», explica Carmen Fernández, catedrática de Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid que dirigió las excavaciones del yacimiento desde 1982. Suya fue la ponencia 'Últimos descubrimientos y avances en el estudio de la villa romana', entre los que destaca la ya citada cristianización de la población local y diversos hallazgos relativos a la manipulación de metales.

En este sentido, las charlas de los dos expertos incidieron en la evolución del uso de la construcción como algo natural, entendida como lugar de encuentro entre los habitantes de la zona a lo largo de los siglos. De esta forma, de villa aristocrática con granja pasó a ser templo y sepulcro desde la época romana a la visigoda. «Posiblemente ya hubiese ritos cristianos antes, pero sabemos muy poco de la antigüedad tardía y toda prueba es un avance. Esto se relaciona con el reaprovechamiento de la cocina como iglesia rural, que se convertiría en un lugar muy importante en la zona hasta el punto de usarse como necrópolis hasta el siglo XIV», añade Fernández Ochoa.

Respecto a la metalurgia, las últimas investigaciones confirman que durante la época romana se realizaban herramientas en la propia villa, tal y como atestiguan los yunques y las cubetas encontrados. «Después, cuando se abandona la villa, se siguen realizando actividades metalúrgicas hasta la Edad Media», concluye la investigadora.

Una Asturias «integrada»

El profesor de Arqueología de la Universidad de Oviedo Avelino Gutiérrez González, por su parte, relató a los presentes el contexto histórico de la villa. Una época en la que, al contrario de lo que se cree, Asturias no tuvo desconexión con la península a causa de su complicada orografía. «Se suele decir que en la región llegó una romanización dispersa, pero hoy sabemos que Asturias estaba plenamente integrada en la red comercial de la época», sintetiza el profesor. En concreto, los puertos de Gijón, Coaña, Gauzón o Rodiles funcionaron como «enclaves portuarios esenciales» para dinamizar la región.

La importancia del yacimiento de Veranes, asimismo, reside en su supervivencia entre épocas. «La transición tras la época romana no fue un cataclismo en el que desaparecieron todos los vecinos de la zona. Hubo crisis, pero la imagen real es diferente a la de decadencia y abandono que mucha gente cree», añade. Así, las villas dieron paso a los castillos y los antiguos espacios fueron recuperados para nuevos usos.

El ciclo de charlas por el centenario del descubrimiento de la villa romana seguirá hoy con la presencia de Fernando Gil Sendino y Armando González Martín, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid. Expondrán sus teorías en lo relativo a la 'Vida y muerte en el Veranes medieval. Lo que nos enseñan la arqueología y la antropología'. La sesión tendrá lugar a las siete y media de la tarde en la sede ovetense del Ridea.

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