De los monopatines a los drones

Sonsoles García presume de su 'Nenuco Happy School'./
Sonsoles García presume de su 'Nenuco Happy School'.

Los niños disfrutan en la calle de sus juguetes, entre los que los dispositivos electrónicos triunfan

ANA SOLÍS GIJÓN.

«Me han traído todo lo que había pedido. Nada de sorpresas», afirmaba Sofía Cantalejo mientras se deslizaba en su nuevo patinete por el paseo de Begoña. Los Reyes Magos estuvieron trabajando toda la madrugada de ayer. Y cumplieron. Después de todo un año portándose bien, ayer, los pequeños tuvieron sus regalos. Este año, los más deseado fueron los monopatines y juegos relacionados con la electrónica.

Álvaro Fidalgo fue de los más madrugadores. En pijama y con mucha ilusión abrió sus regalos. Libros y juegos de sus películas favoritas: 'Batman' y 'La guerra de las galaxias'.

Y llegó la hora de estrenar los juguetes y presumir de ellos a plena luz del sol. Malena y Bruno Domínguez probaron sus nuevos vehículos. Ella en moto y él en monopatín competían en la calle Corrida por ver quién se manejaba mejor sobre ruedas. «La tarde anterior estuvieron preparando galletas para que los Reyes no pasaran hambre. Dejaron los zapatos con mucha ilusión», explicó su madre, Eva Jiménez. «Puzzles, camiones, muñecos... Ya han estrenado todo», prosiguió.

Rodrigo Ruiz de Lara tampoco podía esperar para disfrutar de sus regalos. Por el paseo del Muro, montaba en su 'hoverboard,' acompañado por su padre, David, y su prima Esva Ruiz de Lara, a quien le costaba un poco más mantener el equilibrio. Rodrigo le ayudaba: «Compartimos lo que nos trajeron los Reyes y como yo ya sé montar intento enseñarle». Los primos apenas pegaron ojo en toda la noche por los nervios y la intriga. «Teníamos muchas ganas de que llegase el día. Cuando nos levantamos, nos encontramos los regalos repartidos por toda la casa», detalló Esva. «A mí también me trajeron un patinete, además de dos juegos para la Wii y un libro», añadió.

Merienda para la noche

Melchor, Gaspar y Baltasar se adaptan a los nuevos tiempos y desde Oriente llegaron cargados de electrónica. No sin antes reponer fuerzas en cada una de las casas por las que pasaron. «Les dejé leche y galletas y me trajeron un dron y un coche teledirigido», señalaba Guillermo Lillo. El pequeño, de cinco años, intentaba dirigir los juguetes tecnológicos con ayuda de sus padres y abuelos. «Ellos me enseñan a manejarlo y a hacer que el dron vuele», manifestaba con entusiasmo.

Sonsoles García tampoco se olvidó de endulzar el largo camino que Sus Majestades recorrieron. «Les dejé zumo y un poquito de hierba y agua para sus camellos», dijo la pequeña que alegre venía de recoger los regalos que habían dejado para ella en la casa de su madrina. «Es un 'Nenuco Happy School'», expresó con ilusión. Nada de carbón. «Me he portado muy bien y me trajeron también un juego de LOL (League of Legends) y como me gustan mucho los animales, un pajarito que canta, pero de juguete», aclaraba la pequeña. «También un palo de hockey nuevo. Para el cole, nada. Tengo de todo», continuó.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos