Muere Romanín, 'el de La Rosa' popular exfutbolista y hostelero

Román Rodríguez Vega.
Román Rodríguez Vega. / E. C.

Hermano del fallecido entrenador Iván 'El ronco', Román Rodríguez Vega será despedido al mediodía de hoy en el Tanatorio de Cabueñes

REDACCIÓN GIJÓN.

«Cuidaba yo una rosa roja, fragante y hermosa, que había en mi jardín. En ella puse todo mi cariño, la mimaba como a un niño. Mi amor. Mi bien». La balada la popularizó Cholo Juvacho, pero su gran amigo Román la hizo suya. Tanto que se convirtió en su apellido. Dejó atrás el Rodríguez Vega que compartió con su hermano, el que fuera entrenador y ojeador del Sporting, Iván Rodríguez Vega, fallecido en 1998, para convertirse en Romanín, 'el de La Rosa'.

A Olvido Medina, su compañera, su amiga, su amor, la madre de sus dos hijos, Iván y Anne Marie, se la cantaba cada noche en Casa Román. En el popular restaurante que en el corazón de El Carmen, en la calle Numa Guilhou, abrieron ambos tras varios años dejando prueba de su buen hacer en El Fogonero, sobre todo, cuando de 'cogote de merluza' se trataba. «Los clientes se la pedían, porque la cantaba muy bien. Cholo Juvacho, que acaba de estar aquí, también lo decía».

Así lo aseguró su yerno, Rubén Uría. El eterno segundo de Marcelino García Toral, hoy ambos en el Valencia, mostraba ayer su pesar por el fallecimiento de su suegro, «un gijonés de los pies a la cabeza, un gran amante de su ciudad, del fútbol y muy querido por todos».

El continuo trasiego en la sala 14 del Tanatorio de Cabueñes respalda sus palabras, ya que Román «era muy conocido por todos. Era un gran aficionado a la música y siempre cantaba. Y, sobre todo, era un gran aficionado al fútbol», recuerda su yerno, al que Román no dejó «de seguir en ninguno de mis partidos. Era un apoyo total. Realmente, él y Olvido han sido mis segundos padres».

El propio Román también había recorrido mundo tras un balón. Jugador del Atlético de Baleares, del Palencia o del francés Marpam, entre otros, decidió colgar las botas y, tras un paso por la siderurgia, dedicarse a la hostelería. Siempre con Olvido. Siempre con su rosa.

A sus 81 años, Román llevaba casi dos en otra fase vital. Su prodigiosa memoria, con la que recordaba tanto la letra de las baladas como las jugadas de sportinguistas como Pocholo, Tati Valdés o Luis Suárez, o, sobre todo, la carrera deportiva de su gran ídolo, «de su Dios», su hermano Iván, se nubló por completo. Ya no cantó más a su rosa roja «mi amor, mi bien». Al mediodía de hoy se celebrará su despedida en el Tanatorio de Cabueñes.

Fotos

Vídeos