Mujer con hijos busca empleo

En primer término, María Jesús Gayol, Paloma Gallego y Carolina González. Tras ellas, Cynthia Suárez, Elena Fernández, Alfredo Vadés, Sandra Chacón y Alicia Fernández. / PABLO LORENZANA
En primer término, María Jesús Gayol, Paloma Gallego y Carolina González. Tras ellas, Cynthia Suárez, Elena Fernández, Alfredo Vadés, Sandra Chacón y Alicia Fernández. / PABLO LORENZANA

De las más de doscientas personas con paro de larga duración que han pasado por sus cursos en Gijón y Oviedo, «el 70% encontró trabajo» | Suponen más del 60% de usuarios del plan laboral de Acción contra el Hambre

CHELO TUYA GIJÓN.

«Estamos muy contentos con el éxito del programa. El 70% de los usuarios ha encontrado trabajo». Paloma Gallego sigue en el radio de acción de la solidaridad. La que fuera secretaria de Cáritas en Asturias es hoy la responsable de Acción contra el Hambre, una organización sin ánimo de lucro de carácter internacional que no ceja en su labor de 'pepito grillo'. De forma continua, recuerda al mundo que «cada día mueren 8.500 niños por desnutrición», convencida de que «somos la primera generación que puede ver un mundo sin hambre».

Desde enero de 2017, esta ONG presente en más de cincuenta países desarrolla en Asturias el programa de empleo Vives. «Lo comenzamos en Oviedo y desde finales de ese año también lo desarrollamos en Gijón», precisa.

Un año y cuatro meses en el que, con apoyo de los ayuntamientos de Gijón y Oviedo, además de los fondos europeos y de la Obra Social de La Caixa el equipo, formado por ocho personas, ha dado formación a 232 personas. «Y la damos aún», precisa Gallego.

De ellas, la responsable en Asturias de Acción contra el Hambre asegura que «hay una tasa de empleabilidad muy alta. Estamos hablando del 70% de los participantes». La iniciativa se centra, sobre todo, «en ofrecer formación, en mejorar las capacidades y, también, la autoestima de los participantes. Muchas personas llevan tiempo sin encontrar trabajo y creen que no lo van a lograr», puntualizan.

Perfil femenino

El perfil del usuario es mayoritariamente femenino. Son mujeres seis de cada diez de las personas que se apuntan a los cursos de Acción contra el Hambre, según informa Paloma Gallego. Y las cifras respaldan sus palabras. De los 232 participantes en sus cursos de Gijón (último semestre de 2017 y primero de 2018) y los Oviedo (todo 2017 y primer semestre de 2018), el 63% son mujeres. Un porcentaje que se dispara en el promedio nacional de esta ONG, al llegar hasta el 80%.

Además del sexo femenino, las participantes también presentan otras características comunes. «La mayoría son españolas, tienen entre 35 y 50 años y, al menos, un hijo a su cargo». Todas tienen experiencia laboral y, también, al menos un año acumulado de desempleo. El formativo es el único aspecto en el que hay diferencias. «Tenemos de todo, desde mujeres con estudios básicos hasta quien llega con grado o educación superior», anota.

Paloma Gallego defiende, en este contexto, la «plena validez» de las reivindicaciones del pasado 8M. «Existe una brecha salarial. Los empleos feminizados tienen peores sueldos y las cargas familiares siguen recayendo, mayoritariamente, en las mujeres». Por eso, ella hizo huelga. «Parar para avanzar» fue su argumento.

Fatiha Lemrabet, ante sus compañeros de curso.
Fatiha Lemrabet, ante sus compañeros de curso. / JORGE PETEIRO

Fatiha Lemrabet, Administración y finanzas

«Con el curso te sientes útil. En el paro piensas que no vales para nada»

No le importa decir su nombre. Incluso, deletrearlo:«Fatiha Lemrabet». Pero prefiere guardar en el anonimato su rostro y su edad. Nacida en Marruecos, lleva quince años viviendo en España. Los últimos diez, en Asturias. Sola, sin red familiar, con una hija adolescente a su cargo, es la primera vez en su vida que está sin trabajar. Hace dos años concluyó su último empleo. Todos los que ha tenido en España han sido como «interna para cuidar a personas mayores», pero Fatiha Lemrabet ha hecho un ciclo superior «en Administración y Finanzas». Uno en el que destacó, porque sabe mucho de hacer malabares con las cuentas. «Ahora, mi hija y yo vivimos del salario social. Es poco, pero te tienes que apañar. Soy buena con las cuentas y el ahorro. ¿Que no te da para tener internet, por ejemplo? Pues acudes a los ordenadores de los centros municipales. Porque para pagar internet no me llega, pero la red es la única forma de estar conectada con el mercado laboral».

No es la renta básica lo que busca. «Lo que quiero es trabajar, de lo que sea. Me gustaría encontrar empleo de lo mío, pero estoy abierta a todo. La pasada semana vi una oferta para cuidar a un bebé, pero ya habían contratado a alguien». Su trabajadora social de referencia le habló del programa de empleo de Acción contra el Hambre. «Y todo cambió. Te ayudan mucho en tu autoestima. Con el curso te sientes útil, mientras que en el paro piensas que no vales para nada».

Sobre todo, alguien como ella que ha vivido en soledad. «Siempre he trabajado de interna. Aquí no tengo red familiar y, por primera vez, estoy en contacto con otras personas con mis mismos problemas. Personas que tienen formación, que han tenido otros trabajos muy diferentes al mío y que, sin embargo, están como yo: buscando un puesto».

Un puesto que «no llega». Insiste que está «abierta a todo, de verdad, pero no hay ofertas y las que hay ya están ocupadas». El único pero que pone, aunque con matices, es volver a emplearse como interna. «Mi hija ya es adolescente y está en un momento difícil. Es buena estudiante, pero trabajar de interna sería muy complicado», matiza.

Leonor Montes.
Leonor Montes. / JORGE PETEIRO

Leonor Montes Auxiliar de Geriatría

«Mi oncólogo me dice que descanse, pero con media pensión no vivo»

Estuvo trabajando 26 años. Auxiliar de geriatría, feliz con un empleo que le permitía estar en contacto con la gente, que es lo que más le gusta. Pensaba que en esa profesión se jubilaría. Hasta octubre de 2016. En ese momento, con los 51 cumplidos de marzo, se detectó un bulto en una mama. Y a partir de ahí, operación, quimio, radio, toda una vorágine sanitaria que concluyó en una enfermedad superada, pero una vida del revés. «Me concedieron una incapacidad del 55%. Es decir, no puedo trabajar en mi sector, al tener un vaciamiento axilar, pero tampoco tengo derecho a la pensión completa. Cobro 600 euros y con ese dinero no nos llega para mi hijo y para mí».

Leonor Montes (Gijón, 1965) tiene a su cargo un hijo de 23 años, que está haciendo oposiciones. Con la casa pagada, «afortunadamente», la media pensión tiene que cubrir «todos nuestros gastos», a los que se han sumado los extra que genera un cáncer de mama. «No hablo de fármacos, porque como pensionista pago poco, pero sí todo lo que conlleva en prótesis, ropa, alimentación. Mi oncólogo me dice que descanse, pero yo le respondo que con media pensión no vivo».

Y por eso, tras mucho buscar, fue a Cocemfe. «Pero no me llamaron más, igual perdieron mi número. Fui a la ONCE, y tengo una reunión pendiente con ellos». Su cuñado le habló de una orientadora de empleo en el centro municipal de El Coto. «Y, aunque soy de El Llano, allí me fui. Me habló de este curso de Acción contra el Hambre y no puedo estar más encantada». Leonor entiende que está ante una oportunidad. «Estoy obsoleta. Solo sé hacer lo que he hecho durante veintiséis años. Ahora tengo que reciclarme, que formarme, para buscar un empleo que pueda hacer». Que tampoco son muchos. El oncólogo se lo ha dejado claro «nada de coger pesos ni esfuerzos», pero eso no significa que «no pueda trabajar como auxiliar administrativo, como organizadora, soy muy buena en ese campo», plantea.

Se emociona al recordar la gente solidaria que se está encontrando. «Todos tienen algo que dar. Yo no quiero pedir nada, quiero aportar como ellos. Devolver el apoyo que estoy recibiendo», reflexiona.

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