«La mujer no tenía síntomas de estar sufriendo un trombo en la pierna»

Los dos procesados, de espaldas, durante el juicio en el Penal 2. /  ARNALDO GARCÍA
Los dos procesados, de espaldas, durante el juicio en el Penal 2. / ARNALDO GARCÍA

La directora y el médico del geriátrico juzgados por la muerte de una anciana niegan desatención: «Llamamos a la familia cuando se puso mala»

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«Cuando fuimos a la residencia a por mi abuela estaba semiinconsciente, ni hablaba, solo aullaba de dolor». Los familiares de la mujer de 97 años que falleció tras amputarle una pierna en la que sufrió un trombo agudo, relataron ayer en la sala de vistas del Penal número 2 lo que consideran como «una negligencia profesional» por parte de la directora del geriátrico, I. F. G., y el médico de la residencia, P. M. M., que la atendió cuando supuestamente ya presentaba un cuadro de isquemia aguda. «La dejaron morir, no tiene otro nombre», sostuvieron las dos hijas y las nietas de la mujer. Según su versión, respaldada por dos de las tres trabajadoras del centro que declararon en la vista oral, comenzó con dolores en una pierna el domingo por la mañana y no fue hasta el martes, cuando la situación ya era irreversible, cuando llamaron a los familiares con la idea de trasladarla al hospital.

Fue una de las hijas la que acudió al centro y la llevó en coche hasta el Hospital de Jove. Desde allí la derivaron de urgencia al Hospital de Cabueñes. «Los médicos nos dijeron que no viviría con el trombo, que la situación era muy grave, solo había una única esperanza cortándole la pierna si aguantaba la operación... No lo hizo, murió a los tres días», relató la hija.

Los testimonios de los dos procesados fueron radicalmente diferentes. El facultativo señaló que el lunes -un día antes de la evacuación al hospital- estuvo con la anciana y la revisó. «No presentaba ningún indicio que hiciese pensar que sufría una isquemia aguda, por mi profesión veo varios casos al año y no tenía los síntomas», aseguró. «Le revisé las piernas porque la directora dijo que el día anterior se quejó un poco de un pie, pero lo achacó a una caída; cuando yo le pregunté le dijo que no le dolía nada, que había sido un pequeño tropezón», añadió.

«Debido a una caída»

La responsable del geriátrico refirió también que ese dolor del que se quejó el domingo «fue debido a una caída que tuvo en la finca cuando vino a visitarla la hija el sábado». «No tenía la pierna ni fría ni blanca, pero eso no avisé a la familia, lo hice cuando vi que estaba mal; en otras ocasiones fui yo misma la que llamé a una ambulancia cuando la misma señora se encontró mal», manifestó I. F. G., quien añadió: «Quiero a todas las residentes como si fuesen mis madres, vivo por y para ellas».

El representante del ministerio fiscal solicita para cada uno de los dos acusados una condena de un año de prisión por el delito de imprudencia profesional grave, a lo que se suma una indemnización de 16.000 euros para cada uno de los tres hijos de la anciana fallecida, quien «estaba muy lúcida para la edad que tenía, no merecía ese final», según sus allegados.

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