Una mujer transexual denuncia al Sespa por el trato vejatorio de la Unidad de Género

Claudia García. /DAMIÁN ARIENZA
Claudia García. / DAMIÁN ARIENZA

Claudia García se sintió «humillada» en las entrevistas con la psicóloga que la trataba

Paloma Lamadrid
PALOMA LAMADRIDGijón

“¿Te masturbas con ropa de mujer puesta?”. Ésta es una de las preguntas que tuvo que responder Claudia García a la psicóloga de la Unidad de Tratamiento de Identidad de Género de Asturias (UTIGPA) que la atendió durante cuatro meses y medio. Esta joven de veinte años, natural de Piedras Blancas y vecina de Gijón, nació en hombre, pero desde los nueve años se siente mujer. Y quiere cambiar su cuerpo para tener las características físicas del sexo que le corresponde.

Por ello, en mayo del año pasado, decidió acudir al UTIGPA, que tiene su sede en Avilés. “Me dieron cita para iniciar una terapia psicológica antes de comenzar el tratamiento hormonal para saber si era apta o no”, explica en el texto de la denuncia presentada ante el juzgado de Instrucción número 1 de Gijón. Pero la experiencia no fue como esperaba. Una de las pruebas a la que se sometió consistía, llamada test de vida real, consistía en “adaptar tu aspecto y tu manera de vivir al sexo deseado, todo ello basándose en el estereotipo de chico afeminado y mujer masculina”.

Señala Claudia que la psicóloga la instaba a vestir de manera femenina. “Insistía en que fuera a la playa y me pusiera sujetador”, cuando ella no se siente preparada al no haberse operado para tener los atributos femeninos. Además, en las entrevistas, la profesional le hacía preguntas incómodas: “¿Eres activa o pasiva?”, ¿te importa la profundidad de la vagina?”, “cuáles son las posiciones que haces con tu pareja en la cama?”... Estos son algunos ejemplos que recoge la denuncia interpuesta por Claudia contra el Servicio de Salud del Principado (Sespa).

Por si esto fuera poco, la afectada explica que pidió a la psicóloga expresamente no hablar de sus familiares, con la que había tenido “problemas muy serios”, pero que ya estaban superados. “Ella se pasaba la consulta preguntándome cosas de mi familia e insistiendo en que quería verla”, relata. En una de esas ocasiones, Claudia intentó quitarse la vida tras salir de la unidad. Afortunadamente, no lo consiguió y fue atendida en el área de Salud Mental del Hospital de Jove.

Ante la imposibilidad de seguir con esta terapia por las consecuencias psicológicas que tenía, decidió aumentar la dosis de hormonas que tomaba por su cuenta, ya que, al abandonar la terapia, no pudo acceder a este tratamiento bajo vigilancia y financiación del Sespa. Desde septiembre de 2016, Claudia ha intentado buscar una alternativa en centros privados para lograr la operación de cambio de sexo. “Pero todos los médicos me han rechazado”, por diferentes razones.

Al no encontrar una salida satisfactoria, ha decidido acudir a los tribunales para lograr su objetivo que, subraya, no es un capricho, sino una necesidad. Una vez presentada la denuncia, su abogado ya trabaja para acudir a la vía contencioso-administrativa y reclamar la terapia hormonal y, posteriormente, la intervención quirúrgica que precisa. “No estoy dispuesta a pasar por esas entrevistas psicológicas para conseguir un tratamiento que es indispensable en mi vida”, destaca.

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