«Nos movilizamos para la igualdad»

De izquierda a derecha, en la fila de abajo están Ana Isabel Fernández, Yasmín Coromoto, Begoña Martínez, Ángeles Antúnez y Nélida Riopedre; en la segunda fila aparecen Verónica González, Melania Quince, Margarita Iglesias, Mónica Costales, Eugenia del Valle, Ana Isabel Carrió y Sara Magdaleno; finalmente, en la tercera fila están Aidee Iglesias, Elena García, Betania Pérez, Rosa Higuera, Rosa Pérez, Belén Iglesias y Beatriz García. / JOAQUÍN PAÑEDA
De izquierda a derecha, en la fila de abajo están Ana Isabel Fernández, Yasmín Coromoto, Begoña Martínez, Ángeles Antúnez y Nélida Riopedre; en la segunda fila aparecen Verónica González, Melania Quince, Margarita Iglesias, Mónica Costales, Eugenia del Valle, Ana Isabel Carrió y Sara Magdaleno; finalmente, en la tercera fila están Aidee Iglesias, Elena García, Betania Pérez, Rosa Higuera, Rosa Pérez, Belén Iglesias y Beatriz García. / JOAQUÍN PAÑEDA

Las empleadas de Funeraria Gijonesa y Gijonesa de Cementerios, contra el machismo

Chelo Tuya
CHELO TUYAGijón

«Una amiga fue a una entrevista de trabajo. Le preguntaron si tenía novio, si se iba a casar, si quería tener hijos... 'Como comprenderás, no te voy a pagar la baja de maternidad', le dijo el empresario. Eso fue el año pasado, en Asturias». «En un empleo anterior, el reparto de tareas era absolutamente machista. Los hombres siempre ganaban más que las mujeres. Yo ya no trabajo allí, pero la empresa sigue igual». «Hay un retraso evidente en la igualdad. Los jóvenes vuelven a conductas machistas. Conocí a un chico, de veinte años, que prohibía a su novia tener redes sociales. La controlaba por completo».

Sara Magdaleno se movilizará por la amiga que sufrió tan cuestionable entrevista laboral. Mónica Costales, por aquellas antiguas compañeras que aún sufren brecha salarial. Melania Quince lo hará por todas las mujeres que sufren violencia de género. Y con ellas, el resto de las integrantes de la plantilla de Funeraria Gijonesa y Gijonesa de Cementerios. Las mismas que ayer se manifestaron a la entrada del Tanatorio de Cabueñes. No contra su empresa «que nos apoya», sino para reclamar «el fin del machismo». Con un recuerdo a las jóvenes desaparecidas en la región, «nos movilizamos para la igualdad», defendieron.

«Queda mucho por hacer»

Un objetivo que, no obstante, saben lejano. «Queda mucho por hacer», lamenta Verónica González. La jefa de Protocolo de Funeraria Gijonesa reconoce que «es verdad que ha habido cambios, pero aún es necesario educar en igualdad». Una educación que tanto ella como Mónica Costales y Melania Quince reconocen haber recibido. «En mi casa mis padres trabajaban fuera ambos y, en casa, la cosa era de todos. Mi hermano y yo nunca tuvimos un trato diferente», apunta Quince, mientras Costales asegura que ese mensaje es el que sus hijos reciben hoy. «Son muy pequeños aún, pero el mayor, que tiene cinco años, ya hace su cama y recoge los juguetes».

Sara Magdaleno reconoce haber tenido otra educación. «Mis padres eran mayores y, quizá por ello, sí había diferencia. Mi hermano tenía menos responsabilidades en la casa que mi hermana y yo». Un rol que no pasará de esta generación. «Está claro que hombres y mujeres somos iguales, que tenemos las mismas responsabilides y los mismos derechos. La pena es que todavía tengamos que reivindicarlo».

Precisamente, uno objetivo común de todas ellas es «que no fuera necesario el Día de la Mujer», aunque tienen claro que esa reivindicación «será difícil que nosotras la veamos. Ojalá no fuera necesario, pero, con lo que estamos viendo, parece difícil que no haga falta seguir con esta cita imprescindible».

Una cita en el que los hombres «tienen un papel vital», precisa Verónica González. «Es cuestión de actitud y de amor a las mujeres. Después de todo, ellos son hijos, maridos, padres, amigos de mujeres».

Un papel vital para cambiar comportamientos. «Estamos dando pasos hacia atrás. Hay chicos de 16 años que pegan a sus novias. Es terrible», lamenta Melania Quince.

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