El mundo del deporte despide a José Luis Rubio, 'fisio' del Sporting y el Grupo

El mundo del deporte despide a José Luis Rubio, 'fisio' del Sporting y el Grupo
Hijos y nietos de José Luis Rubio, sentados en los primeros bancos, ante la urna con las cenizas del fallecido. La iglesia de San Julián de Somió se llenó minutos después por las decenas de personas que asistieron al funeral oficiado por Luis Muiña. / DANIEL MORA

Decenas de personas llenaron la iglesia de Somió en un funeral en el que hubo un cariñoso recuerdo a su nieto Pedro, fallecido a los 16 años en un accidente de moto

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

José Luis Rubio, atleta, preparador físico, recuperador del Sporting y la selección española de fútbol y uno de los fundadores del Grupo Covadonga, fue despedido ayer en la iglesia parroquial de San Julián por sus dos familias. La propia y la deportiva. También por numerosos vecinos de Somió, donde residía y donde falleció la madrugada del sábado a los 93 años.

«Hemos recibido muchísimas muestras de cariño, de gente conocida, pero también de desconocidos a los que mi padre había tratado en algún momento», decía tras el funeral su hijo José, agradecido por los múltiples apoyos de estos días, entre el que citó expresamente el de la viuda de Quini, presente ayer en el funeral.

El Real Grupo de Cultura Covadonga estuvo representado por su director general, Jesús Martínez, y el jefe de la sección de atletismo, José Arconada. También acudió una amplia representación del Sporting, club al que estuvo vinculado más de cuarenta años. Entre ellos, el expresidente Manuel Vega-Arango, el exdirector general Alfredo García Amado y veteranos como Cundi, Maceda, Solís, Mino, Redondo, Jiménez, Claudio, Juan Eraña y José Carlos Ablanedo.

El encuentro de los exjugadores y exdirigentes del Sporting propició que en los corrillos se recuperan algunas de las muchas anécdotas vividas junto a Rubio, «hombre ejemplar, cariñoso y gran profesional», según Vega-Arango. «La alegría personificada», recordaba Maceda. Su relación con el preparador físico y recuperador fue más estrecha si cabe que la de sus compañeros porque ambos compartieron múltiples viajes con la selección española. «Por desgracia tuve varias lesiones y gracias a él acabé jugando partidos que, de otra manera, no hubiera podido jugar», reconocía ayer a las puertas del templo parroquial de Somió, donde contaba la impresión que tuvo nada más recalar en Gijón y conocer a un preparador que por aquel entonces «tenía ya 51 años», pero le demostró ser «la persona más vital que he conocido».

Una vitalidad que se fue apagando en los dos últimos años poco a poco, «como una vela», dijo el párroco de Somió durante el funeral. Luis Muiña trató de reconfortar a los hijos y nietos de José Luis Rubio -su mujer, Rosa Villaverde, no asistió al funeral- asegurando que sus 93 años -hubiera cumplido 94 en abril- tendrán «prolongación en el cielo». El párroco también pronunció durante su homilía palabras de recuerdo a Pedro García-Rendueles, nieto del fallecido, que perdió la vida en junio de 2009 en un desgraciado accidente de motocicleta cuando tan solo contaba con 16 años. Lo hizo a petición de la madre del chico y con la convicción de que ambos, nieto y abuelo, se habrán encontrado ya.

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