El Musel lleva catorce años sin buzos en sus instalaciones

Un buzo del GEAS que participó en el rescate del cadáver. / D. ARIENZA

La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer las causas del accidente en el que falleció el gijonés Carlos Alberto C. P., de 60 años

P. LAMADRID GIJÓN.

La falta de buzos para recuperar el cadáver del hombre fallecido el sábado en El Musel al caer con su coche al agua suscitó las críticas de los pescadores que presenciaron las labores de rescate. A pesar del amplio dispositivo desplegado, fue necesario avisar al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) para efectuar la inmersión. Y es que el Puerto carece de buzos homologados desde 2003, cuando el servicio fue privatizado. Así lo puso ayer de relieve el grupo municipal de Xixón Sí Puede, que exigió la recuperación urgente de este equipo.

«La privatización del servicio de buzos que llevó a cabo el PSOE en 2003 lo ha dejado en una situación muy deficitaria, dado que eran los encargados de limpiar la lámina de agua del puerto deportivo y de El Musel, medir la altura del agua sondeando para elaborar las tablas de mareas, llevar a los fareros las balizas de las Amosucas o de cualquier otro problema que pudiera surgir y precisara la intervención de los buzos», indicó el portavoz de la formación morada, Mario Suárez del Fueyo. El servicio contaba con dos buzos homologados, pero «fue privatizado y finalmente eliminado por los socialistas».

Los buzos fueron reubicados por la Autoridad Portuaria de Gijón en el Servicio de Vigilancia y «fueron obligados a desarrollar las labores propias de los policías portuarios», apuntó. Suárez del Fueyo hizo hincapié en que «las privatizaciones, las políticas 'austericidas' y los recortes en los servicios públicos están suponiendo una merma en la calidad de éstos, los cuales deberían responder a las necesidades de la ciudadanía y no al de las empresas que las gestionan».

Autopsia e inspección

Carlos Alberto C. P., de sesenta años, se precipitó al agua con su coche el sábado poco antes de las cinco de la tarde. Ocurrió en los muelles del Rendiello, junto a la rula. Un pescador que se encontraba en la zona alertó al 112 y, de inmediato, se desplegó un amplio operativo de rescate. Pero entre los efectivos de la Policía Nacional y Local, la Guardia Civil y la Policía Portuaria no había buzos capaces de sumergirse a una profundidad de unos nueve metros. Hubo que esperar tres horas hasta que se pudo recuperar el cadáver.

La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer las causas del suceso y baraja varias hipótesis. Los agentes encargados del caso esperan encontrar algún indicio en la autopsia y la inspección del vehículo. El sábado recogieron los primeros testimonios de boca de los pescadores que se encontraban en la rula en el momento de los hechos.

Ninguno de ellos vio el vehículo caer, pero sí escucharon el ruido del impacto contra el agua. José Antonio Fernández Pascali sí vio llegar al fallecido en su coche, pero luego continuó con sus labores de pesca. Respecto a las cámaras de vigilancia del Puerto, muestran evidencias de que Carlos Alberto C. P. hizo un giro a la derecha y se precipitó al Cantábrico, sin hacer ademán de detener el coche. El vehículo cayó entre dos barcos que estaban amarrados. El cadáver del pescador gijonés permanece en el tanatorio de El Lauredal, pero no se ha celebrado velatorio en su memoria.

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