La música pierde al tenor Moisés López Ceñal, medalla de oro de Cruz Roja

Moisés López, en el programa de EL COMERCIO 'Luces de la Ciudad', el 1 de febrero de 2009. / PALOMA UCHA
Moisés López, en el programa de EL COMERCIO 'Luces de la Ciudad', el 1 de febrero de 2009. / PALOMA UCHA

Actuó con las orquestas Olimpia e Isidro Zoreda y cantantes como Machín o Luis Mariano. Recibió en 2002 el galardón 'Pegoyu Asturiano'

JANEL CUESTA GIJÓN.

«Me presentaría corriendo a Operación Triunfo». En 2002, con los ochenta cumplidos, solo lamentaba eso, tener los ochenta cumplidos y no poder participar en el programa televisivo que ensalza las mejores voces. Porque Moisés López Ceñal sabía que la suya habría recibido un premio. Como el Gigia de 1992, el Bravo Asturianísimo de 1997 o el 'Pegoyu Asturiano', el que el programa de EL COMERCIO Luces de la Ciudad le concedió en 2002.

Galardones a una voz que fue referente en el panorama artístico asturiano. Cantó él para las orquestas Olimpia y la de Isidro Zoreda, además de actuar para cantantes de la talla internacional de Luis Mariano, Antonio Machín o Los Cinco Latinos cuando éstos pasaron por las salas de fiestas Jai-Alai, Continental o Somió Park, entre otras. Una voz la suya que se apagó el pasado viernes. A los 96 años, Moisés López Ceñal dejó de cantar. Numerosos amigos le despidieron ayer en la iglesia de San Lorenzo, a la que acudieron para arropar a su viuda, Conchita, así como a sus hijos Javier y Marta. Ellos fueron tan «todo para mí» como López Ceñal confesaba, en una entrevista concedida a este diario, como lo era la música.

Pasión que, sin embargo, no fue su sustento. El tenor era, profesionalmente, sargento del Cuerpo de Bomberos, tras haber hecho sus pinitos como jugador de baloncesto en su Ceares natal. Sin embargo, sí fue la música la que le proporcionó los premios. Desde que empezó a cantar, a los 17 años, no dejó de hacerlo nunca, con la Agrupación Artística Gijonesa, con 'Corazones Jóvenes', que le mereció la medalla de oro de Cruz Roja... Con quien quisiera disfrutar de una buena voz. Como la suya. La que dejó de sonar el viernes.

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