«Los nanomateriales son muy útiles para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades»

Carmen Blanco, profesora de Química Física y Analítica; Cristina Valdés, directora general de Universidades; Santiago García Granda, rector; Manuel Monterrey, director general de Industria y Telecomunicaciones; Rubén González, gerente de Impulsa, y Montserrat Rivas, profesora del departamento de Física; en la inauguración de las jornadas que hasta el viernes reúnen en Gijón a 130 asistentes. / AURELIO FLÓREZ
Carmen Blanco, profesora de Química Física y Analítica; Cristina Valdés, directora general de Universidades; Santiago García Granda, rector; Manuel Monterrey, director general de Industria y Telecomunicaciones; Rubén González, gerente de Impulsa, y Montserrat Rivas, profesora del departamento de Física; en la inauguración de las jornadas que hasta el viernes reúnen en Gijón a 130 asistentes. / AURELIO FLÓREZ

La Universidad de Oviedo desarrolla un test rápido que permita identificar un infarto y prevé ampliar su utilización con determinados tumores

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

«Aunque no nos demos cuenta, los nanomateriales están presentes en muchas aplicaciones sanitarias, tanto en las terapias como en los diagnósticos». Montserrat Rivas, profesora titular del departamento de Física de la Universidad de Oviedo, se refirió ayer a las múltiples utilidades de estas partículas microscópicas en el campo de las ciencias biomédicas, de la salud y también de la seguridad alimentaria. Un campo en el que las investigaciones son más bien recientes -comenzaron hace apenas una década-, aunque muy prometedoras. «Hay muchísimo recorrido», constató Rivas. Pero, para avanzar, «necesitamos coordinar los esfuerzos de científicos de distintas áreas: Química, Física, Medicina, Biología... Parece que no, pero es difícil porque todos nosotros hablamos idiomas diferentes». El inglés será, hasta el viernes, el idioma en el que se desenvolverán los 130 asistentes al primer congreso de nanomateriales aplicados a las ciencias de la vida, que ayer comenzó en Gijón y que cuenta con ponentes de talla internacional. Un encuentro promovido por Montserrat Rivas y la también profesora Carmen Blanco, del departamento de Química Física y Analítica.

Nanopartículas -de oro, por cierto- son las que forman la rayita roja que indica un positivo en un test de embarazo. Fue uno de los ejemplos que ambas profesoras pusieron ayer para demostrar que los nanomateriales están más que presentes en nuestro entorno. Precisamente, la Universidad de Oviedo trabaja en una investigación que viene a ser un desarrollo de este tipo de pruebas rápidas. ¿Su utilidad? Identificar un infarto en fase temprana y descartar que se trate de una embolia pulmonar o una peritonitis, patologías que empiezan con los mismos síntomas. «La prueba se podría realizar en la propia ambulancia», apunta Carmen Blanco. Y facilitaría sin duda una mejor atención al paciente. La intención de los investigadores implicados en este proyecto es extenderlo a otros biomarcadores y utilizarlo también para diagnosticar determinados tipos de cáncer.

Técnicas menos agresivas

Con nanopartículas se puede, además, tratar tumores de forma menos invasiva y agresiva. «Las nanopartículas se combinan a un anticuerpo o un elemento de reconocimiento que identifica las células cancerígenas en el cuerpo. Las partículas se pueden excitar mediante campos magnéticos o con luz láser. Vibran, se calientan y ese calor que producen degrada las células cancerígenas con la ventaja de que las sanas resisten un poco más. Esto significa que son las cancerígenas las que mueren dejando más o menos incólume el tejido sano», explicó Rivas. Algo parecido se hace para llevar un fármaco a la zona concreta del tumor. «Con el calor generado se libera de manera local, sin necesidad de que entre en el torrente sanguíneo», apunta. Es lo que se llama 'hipertermia', que ya se aplica en Estados Unidos, aunque, de momento, de forma experimental.

Otra aplicación es usar nanomateriales antibacterianos y antimicrobianos para recubrir el instrumental quirúrgico y evitar así complicaciones postoperatorias. También tienen utilidad en instalaciones industriales en las que se trabaja con alimentos para evitar el crecimiento de bacterias y contaminaciones.

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