Navegando hacia la excelencia

Benito Menéndez, Ángel Caballero, Joaquín Rayo, Juan Carlos Braña y Javier Sagarribay, cinco de los seis prácticos de El Musel, a bordo de la 'Vigía' durante la presentación de la nueva lancha en los pantalanes de Marina Yates. / JOSE SIMAL

Los prácticos de El Musel invierten 890.000 euros en mejorar su servicioUna nueva y moderna embarcación permite aumentar la seguridad de los profesionales cuando acceden a los barcos para meterlos en el puerto

E. C. GIJÓN.

Para los profanos en la materia, cabe decir que los prácticos de puerto son los profesionales que asesoran a los capitanes de la marina mercante en las maniobras de entrada y salida. Lo hacen por su perfecto conocimiento de todas las características de un puerto, desde los espigones y muelles hasta las corrientes y vientos predominantes. El mando del barco, en todo caso, sigue correspondiendo al capitán, que en la práctica cede temporalmente la emisión de órdenes, conocedor de que con un práctico a bordo puede confiarle la gobernanza con el máximo de garantías y sin más límite que el derivado de la condición humana del profesional.

El servicio de practicaje, precisamente por razones de seguridad, es obligatorio en todos los puertos comerciales de España y solo se aplican exenciones cuando por una alta frecuencia de maniobras, como consecuencia, por ejemplo, de una línea regular, se puede confiar en la amplia experiencia de los capitanes. Es significativo, en ese sentido, que las tres entradas semanales que en su día realizaron los barcos de la autopista del mar, o la escala semanal de algunos portacontenedores, no llevó a prescindir del concurso de los prácticos.

Suscorporaciones, por otra parte, son entidades privadas que prestan servicio conforme a pliegos de condiciones que establecen las autoridades portuarias, en las que fijan una plantilla y unos medios mínimos en virtud del movimiento de buques y de las características habituales de los mismos. El practicaje está considerado un servicio portuario básico, como el remolque o el amarre, que suele tener amplios plazos de concesión para facilitar la amortización de inversiones necesariamente importantes.

Lourido destaca el «compromiso» de los servicios de practicaje, remolque y amarre

En el caso de El Musel, los prácticos gijoneses, seis, acaban de gastar 890.000 euros en la adquisición de una nueva embarcación (740.000 euros) y el cambio de motores de otra (150.000 euros). Tras un periodo con solo dos lanchas, la 'Amosucas' y la 'Serrapio', la incorporación de la 'Vigía', homónima de otra que prestó servicio en Gijón hace algún tiempo, incrementa la garantía de servicio. En lo cuantitativo, porque con dos embarcaciones cualquier imprevisto en una de ellas carga todo el trabajo sobre la otra, y, en lo cualitativo, porque la nueva 'Vigía' está preparada para navegar en «condiciones meteorológicas severas», algo especialmente imprescindible tras la ampliación de El Musel, debido a que los prácticos tienen que salir ahora a buscar los barcos bastante más lejos que lo hacían hasta el final de la obra, por el estrechamiento del canal de entrada.

Hay que tener en cuenta, para entender mejor la ventaja, que los prácticos están operativos 24 horas al día los 365 días del año, y tienen que subir a menudo por una escala propia del Romeo de Verona (en esto las nuevas tecnologías aportaron poco) en una noche de invierno, con olas de varios metros y en plena ventisca.

Para acceder a un mercante en esas condiciones y meter el barco en el puerto, o para abandonarlo tras una maniobra de salida, tener una buena herramienta en la mar, que proporcione la mayor estabilidad posible, tiene importancia en dos sentidos. Por una parte, en el de seguridad, como destacó ayer el director general de la Marina Mercante, Rafael Rodríguez Valero. Por otra, por economía, porque la rapidez en el despacho de los barcos es un factor de competitividad de los puertos y, consiguientemente, retrasar o aplazar una maniobra por malas condiciones meteorológicas no deja de provocar una pérdida. Así, el presidente de El Musel, Laureano Lourido, elogió ayer el compromiso de los prácticos, remolcadores y amarradores con el puerto.

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