La naviera Balearia, principal opción para recuperar la autopista del mar con Nantes

Llorca, Lastra, Moriyón y Couto, tras la reunión que celebraron para tratar el futuro de la autopista del mar y la ZALIA. / DANIEL MORA

Puertos del Estado, Gobierno del Principado y Ayuntamiento acuerdan «cubrir las pérdidas iniciales para quitar los miedos de las compañías»

E. C. GIJÓN.

La naviera Balearia, históricamente especializada en el tráfico de pasajeros en el Mediterráneo, es actualmente la principal opción de Puertos del Estado para recuperar la autopista del mar entre Gijón y Saint Nazaire. No obstante, aunque la citada compañía se muestra interesada en el proyecto, el presidente de Puertos del Estado, José Llorca, admitió ayer que «hay que ver cuál es la respuesta final».

Llorca se congratuló de que las administraciones local, regional y del Estado trabajan ahora conjuntamente, hasta el punto de que ayer acordaron colaborar para presentar conjuntamente una oferta económica conjunta para, en el marco de lo que permita la Unión Europea, sufragar con dinero público las pérdidas previstas en los primeros años de explotación.

La autopista del mar Gijón-Saint Nazaire es económicamente viable en las actuales condiciones del mercado (precios del petróleo y de alquiler de barcos incluido), pero en los primeros años de funcionamiento previsiblemente producirá unas pérdidas que las Administraciones públicas deberán cubrir si quieren animar a una naviera a poner en marcha la línea. Es la poco novedosa conclusión del estudio realizado por Puertos del Estado, conforme a lo comprometido con el Principado y el Ayuntamiento de Gijón, para ver la posibilidad de recuperar la línea.

El mismo planteamiento inspiró en 2010 la adjudicación a LDLines de la explotación subvencionada de la línea, y el mismo planteamiento inspiró también al naviero Rafael Riva a presentar un proyecto poco después de que se interrumpiera el servicio, en respuesta a una convocatoria pública de declaración de interés, que acabó frustrado.

El único cambio respecto a las dos situaciones citadas, que ayer llevó al presidente de Puertos del Estado, José Llorca, a calificar el día como «importante»; al consejero asturiano Fernando Lastra a manifestarse «esperanzado», y a la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, a ser «optimista» e «ilusionada», es que las circunstancias económicas han cambiado para mejor. Respecto al periodo de explotación de LDLines, por la bajada del precio del combustible y del mercado de alquiler de barcos. Respecto al proyecto de Riva, porque las Administraciones públicas se muestran ahora dispuestas a asumir, dentro de las posibilidades de intervención que la Unión Europea permite, la concesión de ayudas para «quitar los miedos de las compañías navieras», en palabras de José Llorca.

Con ayudas iniciales que, sin citar cifras concretas, la alcaldesa consideró «asumibles» (el proyecto de Riva fracasó tras negar el Principado una aportación de un millón de euros para circulante), y al menos mientras no empeoren el resto de circunstancias económicas, El Musel aspira a recuperar la conexión con Saint Nazaire por ferry conforme a un proyecto que habrá de ser perfilado en los próximos meses.

Las incógnitas superan, de momento, el número de las concreciones, que se limitan al deseo de concertar el próximo septiembre un encuentro cuatripartito en Asturias con la citada naviera y a la fecha del 10 de noviembre como final de plazo para solicitar ayudas de fondos europeos conforme a las convocatorias de este año. La hipotética subvención europea serviría, como en su día fue aprobada para el proyecto de Riva, para reformar el barco y realizar algunas infraestructuras, mientras que la aportación de las Administraciones estaría destinada a sufragar las pérdidas de explotación iniciales.

Por lo demás, está sin determinar las condiciones de explotación del barco, si bien la referencia al abaratamiento de los alquileres parece significativo en cuanto a que no se trataría de barco propio de la naviera; el objetivo de la solicitud a Europa, con el factor medioambiental como probable objetivo, pero sin supeditar ya la línea a que utilice gas como combustible; o el año de reanudación del servicio, ya que sólo la alcaldesa se atrevió a pensar que podrá ser realidad en 2018.

Lo que sí parece poco menos que una condición mínima es que la línea sea una autopista del mar al uso, es decir, que admita carga acompañada y, consiguientemente, con posibilidades para el transporte turístico de pasajeros. En ese sentido, Llorca indicó que la línea Gijón-Saint Nazaire ha sido y debe ser «complementaria a la carretera y no sustitutiva» de la misma, y que es «la única que puede clasificarse justamente como autopista del mar» en el Norte de la Península.

Las incógnitas vienen propiciadas por la circunstancia de que todavía la naviera que parte como favorita, Balearia, no ha adquirido aún un compromiso formal y que también falta proyecto concreto, si bien Llorca destacó que «no estamos mareando la perdiz. Trabajamos en un proyecto serio en colaboración institucional».

Lastra, prudente, dijo que «poner una fecha para la reanudación del servicio sería poco sensato. Hay que dar antes garantías de compromiso a la naviera». Moriyón, por su parte, cree que «estamos mucho más cerca de recuperar la autopista del mar».

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