«Este negocio funciona con el sol»

Ángel Presa García regenta el merendero que lleva su nombre.
Ángel Presa García regenta el merendero que lleva su nombre. / DANIEL MORA

El chiringuito que regenta y que linda con el Sanatorio Marítimo abre cada temporada estival desde 1979

JESSICA M. PUGA GIJÓN.

Al final del Paseo de San Lorenzo el country tapa el sonido de las olas rompiendo contra las rocas. Lindando con el Sanatorio Marítimo están dispuestos una barra y unos bancos verdes que invitan a dejar pasar el tiempo, a disfrutar del verano y de la vida mirando al Cantábrico. Al frente del merendero-chiringuito está Ángel Presa García, que lleva más de tres décadas sin perderse una temporada, aunque esta venga «complicada» y no solo por el tiempo.

El negocio, en un prau de primera línea de playa, lo abrió su padre, «que en paz descanse», en 1979. Ahora lo regenta el hijo, que ha visto cómo algunos de los locales más de moda de la ciudad se establecían también en los últimos números del arenal gijonés. «La competencia no existe porque lo que ofrezco son primeras marcas, echa un vistazo», dice mientras señala una estantería en la que no faltan ron, ginebra, whisky, refrescos... «Lo que más vendo es sidra y cerveza, aunque yo un gin tonic bébolu con más satisfacción, la verdad». No solo eso, Presa destaca también que «aquí puede venir la gente con su propia comida, hay aparcamiento y los niños pueden correr cuanto quieran por el prau», enumera.

Abre todos los días al mediodía y cierra sobre las siete de la tarde, aunque días buenos, como el que hizo ayer, la jornada puede alargarse hasta las nueve o diez de la noche. «Este negocio, como la gran mayoría, funciona con el sol. Tando bueno, todas las mesas las tengo llenas», cuenta Presa, aunque no cree que un sol estival que parece negarse a salir sea el único responsable de días más bien flojos. «Metrópoli, Semana Negra, el festival de la cerveza, el de la sidra... El Ayuntamiento hace un programa de cara a la promoción que 'jode' a los negocios de aquí...», explica este gijonés, taurino confeso. «Me gusta ir a la feria, de hecho este año, si el viernes viene malo, intentaré acercarme a la plaza para disfrutar un pocu». Lo hará, dice, a pesar de los críticos que estarán fuera manifestándose en contra. «Si pudiera, les diría que son unos borregos, que esta ye una fiesta de toda la vida. Ya lograron quitar hasta el circo, que el año pasado púsose uno aquí al lado y túvose que ir antes. Cuando voy al circo gústame ver fieras», cuenta Presa, que tiene el local decorado, además de con fotografías de toreros, con propaganda norteamericana.

«La competencia aquí no existe porque lo que ofrezco yo son primeras marcas»

Belgas, alemanes e ingleses son algunas de las nacionalidades que han disfrutado de Asturias desde su merendero a lo largo de los últimos años. «Hay quien viene de un año para otro y me pregunta si les recuerdo, que vienen desde León, por ejemplo, y que pasaron unos días muy agradables viniendo aquí entre chapuzón y chapuzón en la playa». Ángel sabe que ellos, los foráneos, son una minoría, que los que más vienen son los clientes de toda la vida y ahora también «mucha gente nueva de la ciudad, parejas jóvenes y grupos de amigos», cuenta, quien puede presumir de poder desconectar del trabajo yéndose a la playa cinco minutos. «Tengo la 'piscina' para mí... Y eso es un lujo».

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