San Nicolás se viste de plata

Fernando Fueyo, en primer término, entra en la parroquia acompañado por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. / PURIFICACIÓN CITOULA

Fernando Fueyo, emocionado, dedica la fiesta de la parroquia a los feligreses | «Aquí los niños han sido bautizados, hicieron la comunión y dijeron 'sí' al amor. Aquí también nos hemos despedido de los seres queridos», dijo Sanz

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

El templo de San Nicolás de Bari vistió ayer sus mejores galas para celebrar sus bodas de plata. La fiesta por los 25 años que cumple el templo gijonés, situado en El Coto, congregó ayer a más de doscientos fieles en la misa de las doce, que fue oficiada por Fernando Fueyo junto al arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, invitado de excepción de la jornada. «Estos 25 años han sido posibles por el esfuerzo de los feligreses y de los vecinos que han trabajado tanto dentro como fuera de la parroquia», sintetizó Fueyo. La dedicación de los vecinos de El Coto, por tanto, fue uno de los ejes centrales de las palabras de Fueyo, quien se mostró muy satisfecho por la evolución de la parroquia. «Quiero mucho a este barrio», insistió emocionado.

Sanz Montes, por su parte, quiso agradecer la invitación de Fueyo al templo gijonés, donde instó a los fieles a mantener su participación en la parroquia durante muchos años más. «Con alegría vengo a la llamada que don Fernando me hizo hace tiempo. Son 25 años redondos de la inauguración de este templo, pero la comunidad tiene una prehistoria lejos de aquí», destacó el arzobispo en su intervención.

La prehistoria referida por Montes se remonta a 1983, cuando se funda la parroquia en el gimnasio de las dominicas, «en el que estuvimos nueve meses», y posteriormente en un semisótano de la calle Quevedo. «Allí nos asentamos nueve años. De todas formas, el sitio se nos quedaba pequeño y miramos el solar este como posible sitio para asentarnos», rememoró.

La permuta de los terrenos entre Ayuntamiento y Obispado permitió que las obras se iniciasen en septiembre de 1990. Sin embargo, no sería hasta dos años después, el 13 de septiembre de 1992, cuando se inauguraría el templo. «En este punto tengo que agradecerle su predisposición y generosidad a Tini Areces. Aunque no comulgue con nosotros, nos ayudó mucho a ponerlo todo en marcha», destacó Fueyo.

Un guiño al Sporting

Durante la ceremonia, el arzobispo de Oviedo se dirigió al párroco para mostrarle su alegría «por el aniversario y por la victoria del Sporting. La sonrisa le delató esta mañana cuando le di la enhorabuena por los 25 años, que también los cuenta por ligas», bromeó. La música durante la misa, asimismo, corrió a cargo de la Coral de Porceyo.

Al hacer un repaso de lo que supone la parroquia para el barrio, Sanz Montes se detuvo en varios momentos claves para la vida de cada persona. «Desde hace 25 años nacieron niños y aquí han sido bautizados, hicieron la comunión y recibieron el perdón. Aquí se casaron, diciendo 'sí' abiertamente al amor. Aquí, también, hemos despedido a los seres queridos», enumeró. Detrás de estas ceremonias a las que aludió el arzobispo, celebradas a lo largo de este cuarto de siglo por los vecinos de El Coto, hay cifras. En concreto, 1.609 bautizos, 974 comuniones, 365 confirmaciones, 259 bodas y 1.799 funerales, según enumeró Fernando Fueyo.

Las ofrendas que se realizaron durante la ceremonia fueron, además del pan y el vino, una piedra traída de Tierra Santa que simboliza la primera piedra puesta para el templo, un pequeño ladrillo que recuerda el lema parroquial 'Todos un poco y no unos pocos todo', una colección fotográfica que repasa los 25 años de vida del templo y un listado de «todos los colaboradores, los que siguen y los que ya nos dejaron, que con su trabajo hacen que la parroquia siga caminando».

La ayuda de los jóvenes

Uno de los motivos de orgullo de Fueyo es el «movimiento» y dinamismo que la parroquia otorga al barrio. La Asociación Juvenil San Nicolás da buena muestra de ello. «Ayudamos en la recogida de alimentos de Cáritas, en la 'operación juguete', organizamos dos campamentos o la recepción de Aliatar en enero», enumeró Christian Guisado, presidente de la entidad juvenil. A sus 28 años, se mostró muy contento por el aniversario del templo y hace hincapié en la necesidad de implicación por parte de los jóvenes. «Funcionamos como nexo entre dos generaciones y siempre que se nos solicita estamos ahí para hacer bueno nuestro lema de '¿Cuándo nos fallo San Nicolás? ¡Jamás!'».

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